El extinto Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) terminó siendo un mecanismo de beneficio para particulares y funcionarios, advirtió el secretario de Finanzas y Planeación, Miguel Santiago Reyes Hernández.
En lugar de una herramienta eficaz para atender a la población afectada por emergencias, el Fonden dependía de una declaratoria federal de desastre que no correspondía al Gobierno estatal emitir, lo cual retrasaba la disponibilidad de los recursos.
No obstante, señaló que el principal problema radicaba en el destino del dinero, pues se utilizaba principalmente para realizar compras mediante asignaciones directas con sobreprecios, lo que generó beneficios personales y redes de corrupción.
De acuerdo con el funcionario, esta práctica convirtió al fondo en un negocio a costa de la desgracia de las personas afectadas por fenómenos naturales, sin que los recursos llegaran realmente a las comunidades damnificadas.
Reyes Hernández añadió que el seguro catastrófico que se contrató durante administraciones anteriores tampoco resultó útil, ya que su cobertura era limitada y los recursos se liberaban fuera de tiempo. Precisó que, pese a que su costo alcanzaba los 175 millones de pesos, el monto máximo que podía disponerse era de sólo 28 millones.
Ante este panorama, la actual administración modificó el Fideicomiso de Protección Civil para permitir el uso inmediato y transparente de los recursos en caso de desastres, con una disponibilidad de 280 millones de pesos, 10 veces más que lo que ofrecía el seguro anterior.
El secretario subrayó que con estas medidas se busca eliminar la discrecionalidad en el manejo del dinero público y garantizar que los apoyos lleguen directamente a las personas afectadas, sin intermediarios ni beneficios indebidos.