Ganaderos del sur de Veracruz acusaron que grupos criminales dedicados al robo de ganado operan con información privilegiada sobre los movimientos de las jaulas que circulan por la autopista Orizaba-Puebla, una situación que, aseguran, no podría ocurrir sin la presunta participación o filtración de datos desde corporaciones encargadas de la seguridad carretera.
Denunciaron que elementos de la Guardia Nacional les pide entre 5 y 10 mil pesos para “proteger” las jaulas cargadas con ganado durante su paso por la autopista, pero aun así los tráileres son interceptados por grupos armados que terminan robando animales valuados en millones de pesos. Debido a ello ahora acusan una presunta colusión entre mandos de seguridad y bandas criminales que operan en los límites de Veracruz y Puebla.
Los productores señalaron que los robos se han vuelto constantes en la zona conocida como el “Triángulo Rojo”, donde bandas identificadas como “Los Zúñigas” y “Los Chocos” operan con total impunidad sobre las carreteras federales, interceptando jaulas cargadas con ganado para desviarlas hacia caminos apartados y vaciar las unidades.
Uno de los robos ocurrió el 3 de enero cerca de la caseta de La Esperanza, donde una jaula cargada con aproximadamente 70 cabezas de ganado desapareció tras un asalto armado perfectamente coordinado.
La víctima fue Isaías Pérez, productor originario de Playa Vicente, quien aseguró que antes del traslado tuvo que realizar depósito a una cuenta personal de un comandante de la Guardia Nacional como pago por la vigilancia durante el recorrido. “Tenemos que pagar por protección. Siempre les pagamos, 5 mil pesos para que resguarden la jaula”, denunció.
Pese a ello, explicó que el conductor fue detenido primero en La Tinaja por elementos de la propia corporación, quienes además le solicitaron otros 2 mil pesos para dejarlo continuar. Horas después, ya en la zona limítrofe entre Veracruz y Puebla, 2 camionetas interceptaron el tráiler y hombres armados obligaron al operador a descender de la unidad.
El chofer fue privado de la libertad temporalmente mientras los delincuentes se llevaban la jaula hacia una supuesta casa de seguridad donde descargaron el ganado. Más tarde, el tractocamión se devolvió vacío y el operador fue liberado bajo amenazas de muerte para impedir que denunciara.
De acuerdo con el testimonio del afectado, durante el tiempo que permaneció retenido el conductor, observó que otras personas también habían sido privadas de la libertad tras el robo de un tractocamión cargado con cemento, cometido el mismo día en la misma región.
Las pérdidas económicas por el robo de ganado superaron los 2 millones de pesos, pues cada animal tenía un valor aproximado de entre 27 mil y 32 mil pesos.
Isaías Pérez aseguró que los mandos de la Guardia Nacional tenían conocimiento exacto de la hora y ruta del traslado, ya que previamente les había informado el paso de la unidad para que supuestamente brindaran seguridad.
Sin embargo, denunció que cuando comenz ó el robo nadie respondió llamadas ni mensajes. “Yo siento que estaban coludidos porque les llegaron los mensajes y nunca contestaron”, acusó.
El productor afirmó además que posteriormente la misma Guardia Nacional le informó sobre la posibilidad de recuperar el ganado mediante negociaciones irregulares, pero con la condición de no presentar denuncias formales para no “calentar la zona”.
“Me dijo que sí había manera de recuperar el ganado, pero que de cuanto estábamos hablando y que tenía que ir yo para allá, para Puebla. Y que no podíamos hacer movimiento de Ley porque se les iba a poner la zona más caliente a ellos, señas de que ellos estaban metidos con los maleantes ahí”, expuso.
Los ganaderos denunciaron que existe un patrón constante en este tipo de robos, pues elementos de seguridad les exigen informar previamente el horario exacto en que circularán las jaulas supuestamente para brindar vigilancia, pero poco después ocurren los asaltos. “Entonces, ¿para qué quieren saber exactamente a qué hora vamos a pasar?, no nos resguardan y seguramente ellos mismo avisan para que nos roben”, refirió el afectado.
Hace apenas unas semanas, otro productor sufrió un robo bajo el mismo modus operandi, mientras que operadores de carga también reportaron asaltos en zonas como Balastrera y las Cumbres de Maltrata, donde sujetos encapuchados utilizan vehículos con luces similares a patrullas para interceptar unidades.
A la crisis de inseguridad se suma, señalaron, la caída en el precio del ganado y el ingreso masivo de animales provenientes de Centroamérica, situación que ha golpeado severamente al sector ganadero de Veracruz.
Los productores también acusaron abandono institucional en temas sanitarios y de trazabilidad, pues señalaron que no existen suficientes aretes oficiales para identificar al ganado, aunque sí aparecen en el mercado negro. “El Gobierno quiere todo en regla, pero ni aretes hay. En el mercado negro sí consigues y esos salen del propio Gobierno”, reclamó.
A decir del afectado, aunque se interpuso la denuncia por el robo de su ganado, han pasado 4 meses y no hay avances en la misma.
Finalmente, exigieron vigilancia de militares e investigaciones a fondo sobre los actos de corrupción, omisión y colusión de autoridades encargadas de la vigilancia en carreteras federales, además de operativos reales de seguridad en la frontera entre Veracruz y Puebla.