A menos de dos semanas de que Estados Unidos inicie la reapertura gradual de su frontera al ganado mexicano, productores y autoridades del norte de Veracruz fortalecen las acciones de prevención contra el gusano barrenador, con el propósito de que la actividad pecuaria pueda aprovechar nuevamente el mercado estadounidense.
Durante este lunes, en las instalaciones de la Asociación Ganadera Local de Álamo, se realizó una jornada de capacitación dirigida a agentes y subagentes municipales, quienes recibieron información para detectar posibles casos, atender oportunamente heridas en los animales y reportar cualquier situación sospechosa.
La reapertura está programada para el próximo 24 de agosto de 2026 y comenzará por el puerto fronterizo de Douglas, Arizona, que colinda con Agua Prieta, Sonora. El proceso será gradual y posteriormente contempla otros puntos fronterizos, bajo estrictos protocolos sanitarios, explicó Néstor Guerrero Sánchez, médico veterinario zootecnista y director de Proyectos y Cambio Climático de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas.
La medida representa un importante respiro para la ganadería mexicana después de más de un año de restricciones derivadas de la presencia del gusano barrenador y abre nuevamente la posibilidad de recuperar una actividad comercial fundamental para miles de productores. En entrevista, el especialista, destacó que la reapertura representa una oportunidad importante para los productores mexicanos, pero también una gran responsabilidad para todo el sector.
Señaló que el norte de Veracruz es una de las regiones ganaderas más importantes del país y que mantener las condiciones sanitarias será indispensable para que los productores puedan participar en el proceso de exportación. Recordó que en julio de 2025 fue confirmado un caso de gusano barrenador en Ixhuatlán de Madero, detectado en un becerro de aproximadamente un mes de edad, situación que llevó a reforzar las acciones de vigilancia sanitaria en la región.
Ante el nuevo escenario comercial, el llamado durante la capacitación fue a no bajar la guardia. Los productores deberán mantener una revisión constante de sus animales y atender de inmediato cualquier herida, ya que estas pueden convertirse en sitios de reproducción de la mosca que provoca el gusano barrenador. Guerrero Sánchez explicó que reducir la presencia de la mosca en el campo será fundamental para facilitar el proceso de erradicación de la plaga y contribuir a que México mantenga las condiciones necesarias para la exportación.
También se contempla la participación de brigadas integradas por médicos veterinarios, estudiantes y jóvenes que realizan servicio social, quienes podrán apoyar en las comunidades para detectar posibles casos y canalizarlos ante las autoridades sanitarias. La participación de agentes y subagentes municipales será igualmente importante, debido a que podrán convertirse en el primer enlace entre las comunidades, los productores y las autoridades responsables de la sanidad animal.
La reapertura de la frontera no significará el regreso inmediato y total de las exportaciones. El proceso será gradual y estará condicionado al cumplimiento de los protocolos sanitarios y a la evolución del riesgo por gusano barrenador. Para los ganaderos de la región, el 24 de agosto representa una fecha esperada durante más de un año. Sin embargo, el reto será aprovechar esta nueva oportunidad comercial sin descuidar la vigilancia sanitaria, pues de ello dependerá que la reapertura pueda avanzar y mantenerse.