Los productores pecuarios del norte de Veracruz buscan que las autoridades federales y estatales revisen el esquema de certificación implementado ante la presencia del gusano barrenador, debido a los gastos adicionales que representa para el sector y a las dificultades que enfrentan algunas regiones para acceder a los servicios.
Jorge Trueba Domínguez, presidente de la Unión Ganadera de la Zona Norte de Veracruz, señaló que la problemática comenzó a generar mayores complicaciones en municipios como Ozuluama y posteriormente alcanzó a localidades de la región de Tantoyuca.
Aunque representantes del sector ya han sostenido encuentros con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), el dirigente consideró necesario instalar una mesa de trabajo que permita revisar los procedimientos vigentes y establecer mecanismos más ágiles para los ganaderos.
Uno de los puntos que pretenden llevar a la mesa de diálogo es la participación del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) en determinadas certificaciones. Trueba Domínguez recordó que anteriormente existían centros autorizados por SENASICA para realizar estos procedimientos, mientras que el esquema actual implica costos adicionales para los productores.
De acuerdo con el dirigente ganadero, actualmente el procedimiento representa alrededor de 190 pesos por animal: 160 pesos correspondientes a la certificación y 30 pesos por la aplicación de ivermectina. A este gasto se suman, en algunos casos, los costos y tiempos derivados del traslado y la espera para realizar los trámites.
Papantla es una de las zonas donde continúa operando un centro de certificación, por lo que el impacto no se ha presentado con la misma intensidad. Sin embargo, productores de Ozuluama, Pánuco, Pueblo Viejo, Naranjos, Chinampa de Gorostiza, Tamalín y Tantoyuca han manifestado inquietudes relacionadas con el precio y la disponibilidad de los servicios.
El representante de los ganaderos reconoció que las medidas sanitarias son indispensables para contener el gusano barrenador y proteger al hato, pero sostuvo que su aplicación debe realizarse mediante procedimientos accesibles y eficientes para evitar que la contingencia incremente todavía más las dificultades económicas del sector.
A la problemática sanitaria se suman, indicó, la disminución en el precio del ganado y las restricciones para la exportación, factores que han reducido los ingresos de los productores.
En este contexto, destacó las gestiones realizadas, según dijo, por la gobernadora Rocío Nahle García y la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpa), con el propósito de concretar una reunión con el director de SENASICA, Francisco Javier Calderón Elizondo.
La Unión Ganadera reiteró que mantendrá la colaboración con las autoridades en las acciones de prevención y control de la plaga. Entre las medidas que el sector considera necesarias está reforzar la liberación de moscas estériles, estrategia orientada a disminuir la reproducción del gusano barrenador y contener su propagación.