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Sección: Estado de Veracruz

Ganadores y perdedores de la Consulta

Jorge Salazar Garca 09/08/2021

alcalorpolitico.com

Después de concluir una batalla, las partes confrontadas analizan cada aspecto de la contienda. Desde la planeación-ejecución hasta su conclusión, aquella es objeto de minuciosas revisiones por parte de los mandos respectivos. Vencido y derrotado destacan lo que funcionó y lo que no. Buscan, además, potenciar las consecuencias positivas de la confrontación y repartir ganancias. Ocurre en los deportes y juegos de azar cuando las contiendas son arregladas y las partes quieren asegurar GANAR dinero. La consulta pasada, si la consideramos parte de la GUERRA política que libran los poderes fácticos, sin duda constituyó una batalla y; por lo tanto, dada la endémica corrupción de los políticos es de suponerse la existencia de negociaciones entre ellos y el poder económico para realizarla.

Igual cabe suponerse que lo hicieron al estilo de los grupos corporativos, aplicando la estrategia (ganar-ganar) pues sólo de ese modo mutuamente se garantizan que el resultados beneficie a las dos partes. El problema es que cuando se negocia de esa manera (a espaldas de los representados) algo falla en la ecuación pues la ganancia necesariamente implica una pérdida para alguien. En las guerras, los “platos rotos” los pagan las tropas; en los negocios, el consumidor y mediano empresario; en la política, los electores y militantes.

Como en toda batalla arreglada, el resultado de la Consulta benefició a quienes tienen el control y el mando. La calma de la bolsa mexicana de valores y la felicidad inocultable de la élite política y económica sugieren la existencia de ese pacto.



Si eso sucedió no es para poner el grito al cielo. Ese tipo de arreglos se han realizado antes a lo largo y ancho del país. Por ejemplo, en las disputas por las presidencias municipales, diputaciones y senadurías las dirigencias partidistas negocian perder una plaza a cambio de otra o de un beneficio ($). Naturalmente siempre a espaldas de sus bases militantes enviadas a la batalla. Esta es la razón por la que en ningún partido FUNCIONAN sus órganos de gobierno.

¿Quién no recuerda el fatídico “Pacto por México” o aquel arreglo que Salinas (PRI) hizo con Diego Fernández de Ceballos (PAN) para que Ernesto Zedillo ganara la elección presidencial en 1994? Zedillo, que involucrado en el asesinato de Colosio, tenía pocas probabilidades de ganar. En la misma condición estaba Diego por haber legitimado el fraude de 1988.

Ese panorama favorecía al candidato del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, así que había que bajarlo a como diera lugar pero sin recurrir a otro burdo fraude. El poder económico y político decidieron entonces apoyar al bravucón verborreico de Ceballos y hacerlo crecer en las encuestas. El éxito fue tan grande que no sólo superó a Cárdenas sino también a Zedillo, pudiendo incluso, de continuar su campaña, ganar la Presidencia con holgura. El remedio fue ausentarlo; prácticamente lo retiraron de la campaña. Ya no apareció en público hasta que Zedillo creció en la preferencia del voto. Lo demás es historia: el PRI ganó la Presidencia y PAN GANÓ, se la cedieran en el siguiente sexenio con Fox. Ambos ganaron y la nación entera perdió.



Otro caso trágico para los mexicanos lo protagonizó Antonio López de Santana (xalapeño; 1794-1876). Siendo prisionero en San Jacinto, Texas, pactó su liberación con el ejército invasor yanqui a cambio de la concesión del territorio de Texas (Tratado de Velasco, 1836). 11 años después, ya con los marines en la Capital y aun pudiéndolos detener, pactó un armisticio con el general Winfield Scott. Éste rompe el acuerdo y ataca el último bastión de defensa mexicano, el Molino del Rey. Santana simula acudir en defensa de los mexicanos pero en los hechos, permite su derrota. Por supuesto, el invasor le respeta la vida y posesiones a cambio de la mitad del territorio patrio. No digo que AMLO forme parte de esa bola de rufianes pero de que hizo su juego en la Consulta, lo hizo. Eso explicaría su ambigua actitud mostrada en el ejercicio. Revisando lo acontecido parece muy probable que la derecha (jueces y magistrados) y la neomafia incrustada en MORENA acordaron juntos disuadir a la población de asistir a las urnas.

¿Quiénes ganaron la batalla de la Consulta?

Ganó Lorenzo Córdoba, al boicotearla como se lo ordenaron. Ganó el Poder Judicial, al elaborar el mañoso texto exculpatorio escrito en la boleta. Ganaron los expresidentes y los grandes empresarios beneficiados por aquellos. Ganaron las dirigencias partidistas que fortalecieron su poder de cabildeo, principalmente la MORENISTA; porque ésta boicoteó la movilización de sus militantes, limitándoles los medios y recursos necesario para promoverla. Es obvio que lo ocurrido también le sirve de excelente pretexto para profundizar su carácter ELECTORERO y postergar la democratización de sus órganos de gobierno. MORENA superó a Víctor Frankenstein, pues aunque ambos crearon un monstruo utilizando partes de cadáveres ya putrefactos, mientras el Prometeo de Mary Shelley deseaba tener alma propia, MORENA se esforzó en perderla. De momento, los dirigentes formales y “morales” de la “esperanza de México”, gracias a su labor de zapa, comparten gustosos las ganancias con sus aliados.



¿Quiénes Perdieron?

No obstante, aún con la escasa participación, los que asistieron NO movidos por la venganza ni por la ambición de GANAR algo, deben sentirse satisfechos. Su acción de haber cumplido con un deber solidario para con las VÍCTIMAS del Sistema PRIANISTA-PRD fue un ejemplo político reconfortante. Nos queda claro que con la fusión o reencuentro "provechoso" de políticos del pasado con los del presente, el México de Víctimas sin victimarios, muertos sin sepulturas, secuestrados sin destino, trabajadores indefensos, jueces corruptos y paraíso de criminales continuará activo hasta que dejemos de pelear por banderas ajenas en cada elección y organizarse para luchar por las propias.