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Sección: Estado de Veracruz

Georgina, ejemplo de disciplina y constancia, a sus 89 años, se libera en la alberca

Es parte del equipo AiiRo Sueiteam Masters, reciente campeón en la Copa Máster Atlántida 2026

Julián Rodríguez Xalapa, Ver. 10/09/2026

alcalorpolitico.com


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Cada vez que entra a una alberca, la señora Georgina Trigos y Domínguez se siente libre, sabe que es su espacio, el lugar donde nacen y terminan sus sueños, el sitio que por varias décadas ha sido algo más que un refugio.

Georgina es un ejemplo, más que por practicar su deporte y sus logros, porque a los 89 años de edad se mantiene activa entrenando y participando en los eventos que dan cabida a nadadoras de su categoría. Ella es parte del equipo AiiRo Sueiteam Masters, que recientemente se coronó campeón en la Copa Máster Atlántida 2026 que se realizó en la alberca universitaria “Eulalio Ríos”, donde mostró su calidad al agenciarse preseas de plata en una categoría en la que hubo competidoras hasta 15 años menores que ella.

Nuestra entrevistada enseña que su edad no va acorde con lo que hace ni con lo que piensa, es una muestra clara de una longevidad sin límites, alguien con un temple y un carácter más fuerte que el mismo acero. No tiene fórmulas ni varitas mágicas para desenvolverse dentro de la piscina como “pez en el agua”. “Lo más satisfactorio es participar, sentirse vivo y dominar el agua”, dijo durante una charla que sostuvimos en las instalaciones donde entrena, en la comunidad La Pitaya, precisamente junto al Río Pixquiac.



La historia de Georgina data del 23 de abril de 1937, que fue cuando vio la luz por vez primera en la Ciudad de México, desde donde su familia se trasladó a la capital veracruzana para echar raíces. Nos cuenta que se adentró en esta disciplina ya estando grande, pues veía nadar a sus hijos y más tarde a sus nietos. “Los veía desde afuera y sentí curiosidad por entrar a una alberca que, siendo sincera, para mí es otra dimensión”, dijo.

Y nos confesó que entre otras actividades se inclinó por la natación. "Correr, caminar, el gimnasio es de tierra. Nadar es de agua, es algo diferente. Tuve la curiosidad de probar otro mundo que es el agua y lo logré después de años", cuenta.

En ese tiempo —continuó diciendo— aprendió a nadar en la alberca de la UV, que entonces era el único contacto cercano con la natación. “No había equipos, no había la promoción que hay hoy, pero ahí se inició todo”, agregó.



Hoy es figura indiscutible en la categoría Máster. Su especialidad es el nado de dorso, aunque disfruta la prueba de pecho. “Se necesita mucha coordinación, pero si te dijera cómo soy lo resumiría en una sola palabra: decidida”.

Ella no tiene rituales previos a cada competencia, su poder lo lleva en su mente. “Hacer lo mejor que yo pueda, llegar a la meta y sobre todo no rendirme nunca”. Su paso por el deporte acuático le ha dado infinitas satisfacciones, muchos logros, muchas conquistas, tantos hermosos recuerdos, aunque guarda con cariño el primer lugar que ganó en un nacional realizado en Cancún. “Allí llegaron medallas que no esperaba”, expuso.

Fuera de la alberca Georgina es otra, pues le gusta narrar historias, cuentos y leyendas de nuestra ciudad y esos personajes que ya no hay y tampoco se ven, incluso nos detalló el proceso que ha vivido el Parque Los Tecajetes, desde que fueron hortalizas, pasando por un zoológico y las albercas que había, pero que reconoce que sólo eran para los hombres. “Como la alberca de la Normal que era reservada para unos cuantos, sólo para varones, nadar era de hombres, las mujeres no debían mostrarse en traje de baño", recuerda.



Hoy Georgina encuentra todo en el agua. “Sí, es un deporte que exige, pero lo que más da es seguridad y estabilidad; da una sensación de libertad. Nadar nos obsequia un gran orgullo y una gran satisfacción. Las personas adultas deberían hacerlo, porque es probar otra cosa distinta y sentirse nuevas, integradas a la naturaleza”.

A sus casi 9 décadas de existencia, Georgina Trigos y Domínguez resume todo: “Muchas ocasiones los candados, las barreras y los prejuicios están en la mente, pero cuando sabes mirar más allá inicia una libertad y un placer por ser y estar”, concluyó un personaje que vive su deporte intensamente, que alegra su alma, su corazón y su espíritu con sólo entrar en una alberca, mostrando una férrea disciplina que va más allá de lo comprensible y normal, como el de una sirena eterna a la que los años le dan más vida.