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Sección: Estado de Veracruz

Gobierno de Sheinbaum impulsa gas fósil; sólo crecerá dependencia con EU

- Organizaciones y comunidades repudian proyectos del “mal llamado gas natural” en Veracruz y el país

- De EU se importa el 90% del gas que consume el sector eléctrico de México, advierten

- Más plantas termoeléctricas sólo dañarán a poblaciones y al medio ambiente

- En Veracruz, gasoducto Puerta al Sureste amenaza con destruir arrecifes

José Topete Xalapa, Ver. 05/03/2025

alcalorpolitico.com


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La construcción del gasoducto Puerta al Sureste en las costas de Veracruz fue cuestionada por comunidades pesqueras y organizaciones ambientales debido a su posible impacto en el sistema de arrecifes de coral.

El proyecto, a cargo de la empresa canadiense TC Energy, busca ampliar la importación de gas desde Texas, ya que el 90 por ciento del suministro nacional proviene de Estados Unidos.

Además, las organizaciones firmantes advierten que el impulso a la infraestructura de gas fósil contradice la política de transición energética anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum y sólo crecerá la dependencia directa de Estados Unidos, “toda vez que de este país se importa el 90 por ciento del gas que consumimos en el sector eléctrico de México. (…) Nuestra matriz energética ya depende severamente del gas. Cerca del 60 por ciento de la electricidad es generada por este combustible fósil. Se necesita reducir este porcentaje, no incrementarlo”, señalaron en un comunicado.

El gasoducto Puerta al Sureste forma parte de un plan más amplio que contempla la construcción de 4 mil 623 kilómetros de nuevas tuberías en el País. Según expertos, estos proyectos tienen costos ambientales y sociales.

En Veracruz, pescadores y habitantes de comunidades costeras han manifestado su preocupación por la afectación a los arrecifes y la posible contaminación de cuerpos de agua.

A nivel nacional, se han identificado 19 nuevas plantas termoeléctricas en planeación o construcción, lo que ha encendido las alertas de grupos ambientalistas.

En Jalisco, comunidades de El Salto y Juanacatlán han rechazado estos proyectos debido a su impacto en la calidad del aire y el agua. Además, la ampliación del puerto de Manzanillo contempla la importación y distribución de gas fósil, lo que, según organizaciones, podría agravar los problemas ambientales en la región.

Otro punto de preocupación es el crecimiento de terminales de exportación de gas natural licuado (GNL) en México. Estas infraestructuras permitirán la venta de gas proveniente de Texas a mercados de Europa y Asia. “Las plantas de GNL son altamente contaminantes. Tan sólo en Estados Unidos se les atribuyen directamente 60 muertes anuales por afectaciones a la calidad del aire”, indica un reporte de Greenpeace y Sierra Club.

Los grupos ambientalistas insisten en que la transición energética debe enfocarse en energías renovables y generación distribuida. “El gas fósil no tiene cabida en un modelo sustentable. La crisis climática ya afecta severamente al país, y se requieren medidas concretas para frenar su avance”, concluyeron.