Al menos siete grupos empresariales se han acercado para conocer las condiciones del Ingenio El Carmen y evaluar su posible adquisición, en un proceso que mantiene la expectativa de los trabajadores por recuperar la actividad productiva de la factoría, cerrada desde diciembre de 2024.
Jesús Armando García Cervantes, secretario general de la Sección 127 del Sindicato de Trabajadores de la Industria Azucarera, informó que entre los interesados se encuentran representantes del Ingenio San José, Grupo Grut y Grupo Machado, además de otros inversionistas que han acudido a revisar las instalaciones.
Explicó que las visitas forman parte de las evaluaciones previas a una posible negociación, pues los interesados deben conocer las condiciones de la maquinaria, infraestructura y compromisos financieros que implica adquirir la empresa. Incluso, destacó que representantes del Ingenio San José han acudido en dos ocasiones y que durante su recorrido más reciente mostraron una actitud positiva respecto a las posibilidades de recuperación de la planta.
Sin embargo, aclaró que todavía no existe un comprador definido ni una operación concretada, debido a que el procedimiento permanece bajo la conducción de las autoridades judiciales en Ciudad de México, donde se desarrolla la subasta.
El dirigente sindical reconoció que los adeudos acumulados representan uno de los principales obstáculos para atraer inversionistas, aunque consideró que la ubicación y disponibilidad de agua son ventajas importantes para la factoría.
Expuso que la prioridad de los trabajadores es que la adquisición permita recuperar el ingenio como unidad productiva y no que sus bienes terminen vendidos por separado para cubrir los compromisos pendientes. García Cervantes señaló que, si no se concreta una propuesta para reactivar la fábrica, existe el riesgo de que posteriormente se proceda a la venta fraccionada de maquinaria y otros activos.
Por ahora, los obreros mantienen la expectativa de que alguno de los interesados presente una propuesta viable, pues otro año sin actividad representaría un nuevo golpe para las familias que dependían de la producción azucarera en Cuautlapan y comunidades de la región.