Tanto docentes como familiares de desaparecidos, quienes han clamado por atención en los últimos días, deberían de ser escuchados por las autoridades quienes han dicho ser de puertas abiertas, consideró el vocero diocesano, Helkyn Enríquez Báez.
“Si recordamos algunos de los lemas de campaña eran: un Gobierno para todos, escuchar a todos, un Gobierno de puertas abiertas. Esperaríamos que estos lemas se hagan realidad que no sea solamente una propaganda política, sino que sea una acción política”.
Añadió que tienen que ser escuchados y no por un oído selectivo, los docentes y los que buscan afanosamente a sus seres queridos desaparecidos.
“En este sentido creemos que la escucha es el origen de un buen diálogo. Y si las demandas en un momento no pueden ser cumplidas en su totalidad, tienen que ser escuchadas y en el diálogo lograr un consenso, lograr un acuerdo para responder las necesidades de estos y todos los sectores”.
Acentuó que hay acciones concretas con las cuales pueden responder por ejemplo a los que claman por sus desaparecidos, como la investigación, las acciones en los SEMEFOs, trato digno y humano.
“Creemos que en la escucha el Gobierno puede verdaderamente ir dando respuestas concretas a las demandas, que pueda de algún modo ir pacificando, ayudando, sanando a estas demandas sociales que se manifiestan en estos grupos que solicitan la atención del gobierno”.
Asesinato de perrito por parte de un menor, evidencia problemática social que requiere atención
El reciente caso de crueldad animal ocurrido en la comunidad de San Sebastián, en la Sierra de Zongolica, donde un perro murió tras ser atacado presuntamente por un menor de edad, es una muestra de problemas sociales que requieren atención, señaló el vocero de la Diócesis de Orizaba, padre Helkyn Enríquez Báez.
De acuerdo con el sacerdote, este tipo de hechos reflejan una desintegración del tejido social y una pérdida de valores que impactan en la forma en que niños y adolescentes se relacionan con otras personas y con los seres vivos.
Consideró que detrás de estas conductas pueden existir deficiencias en la educación y en la supervisión familiar, por lo que es necesario reforzar la formación desde el hogar.
Explicó que los padres son los principales responsables de establecer límites y orientar el comportamiento de sus hijos, ayudándolos a comprender la importancia del respeto, la solidaridad y la empatía.
Agregó que cuando estos principios no son fortalecidos, pueden surgir actitudes que afectan la convivencia y generan situaciones preocupantes para la comunidad.
El vocero diocesano destacó que la violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, debe ser motivo de análisis y reflexión.
Confió en que este caso permita generar conciencia sobre la necesidad de recuperar valores fundamentales que contribuyan a una sociedad más justa, respetuosa y comprometida con el cuidado de toda forma de vida.