La hibridación cultural es un mecanismo evolutivo implícito en el desarrollo social, económico, tecnológico y desde luego cultural que ha existido desde años atrás, refirió Yanina Ávila, antropóloga de la Universidad Metropolitana, quien al mismo tiempo agregó que, es bueno siempre y cuando se respete la esencia que distingue a una cultura de otra.
"La hibridación en la antropología es como dar cuenta de procesos que no daban explicación desde los conceptos de mestizaje o de sincretismo, entonces la hibridación es digamos, como desde culturas muy lejanas con la propia y como se resinificar o se reconvierten", explicó.
En ese sentido, agregó "que creo que todos estamos hibridando, de alguna manera, recuperando de otras culturas (...), sobre todo en el contexto que vivimos de los medios de comunicación, de la globalización, hay una definición interesante, lo que no migra en las personas migra en las ideas", precisó.
Al respecto, recordó que los trajes que hoy nos dan identidad como estado o como país, pudieron haber sido producto de una hibridación cultural.
"Creo que si nos pudiéramos y ver la propia historia de estos trajes típicos que hoy decimos que son mexicanos, veríamos que están absolutamente también mestizados o hibridizados por diseños o por textiles; en ese entonces como para atrapar las partes pudendas hicieron un traje como la china poblana o como las jarochas que no era propio de las comunidades locales", ilustró.
Actualmente el término híbrido, dijo, se puede apreciar en diferentes ámbitos, lo importante subrayó es rescatar la creatividad sin dañar lo auténtico.
"Yo creo que no hay nada más que recuperar la parte creativa, hay también procesos de desgarramiento donde las propias culturas se ven en pérdida, pero en los procesos de identidad siempre hay algo que no negocias, tú podrás seguir haciendo textiles tradicionales, pero a lo mejor los insumos no y los diseños tampoco", ejemplificó.
Finalmente, resumió que la hibridación cultural es buena, siempre y cuando se conserve esa esencia que distingue entre culturas, pues hay partes que no se negocian.
"Entonces estos procesos de mestizaje, la idea es como, la contaminación de lo propio, la perdida de lo propio, y yo creo que lo propio es algo que las propias personas vamos a defender, que es lo inegociable de nuestra cultura, concluyó.