El hongo
Aspergillus niger incrementa su capacidad degradadora de hidrocarburos al recibir un estímulo eléctrico de baja intensidad, detalló Ignacio González Martínez, profesor distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Iztapalapa, durante su participación en el XLI Congreso Nacional de la Sociedad Mexicana de Electroquímica y el 19th Meeting of the Mexican Section of the Electrochemical Society, que se desarrollan del 5 al 9 de octubre en la Universidad Veracruzana (UV).
El especialista compartió su investigación “Modificando el metabolismo de microorganismos utilizando un estímulo eléctrico de pequeña magnitud para el tratamiento de residuos y de fuentes domésticos e industriales”, y puntualizó que el uso de consorcios biológicos formados por hongos y bacterias constituye el eje central de las estrategias científicas modernas orientadas a neutralizar la materia orgánica contaminante.
Especificó que las líneas de investigación prioritarias de su laboratorio se enfocaron de manera directa en resolver dos problemáticas ambientales críticas: la acumulación de hidrocarburos ambientales y la ineficiencia en los sistemas de procesamiento de desechos.
Respecto al tratamiento de hidrocarburos, Ignacio González destacó que el protocolo implementado no se limitó únicamente a compuestos de estructura lineal, sino que extendió su efectividad hacia estructuras aromáticas complejas. La base biológica del proyecto consistió en el aprovechamiento del
Aspergillus niger, un organismo microscópico sumamente común en entornos agrícolas y vegetales, clasificado popularmente por generar capas de moho negro.
El núcleo de la innovación radicó en la inducción de una corriente eléctrica de magnitudes milimétricas sobre el cultivo fúngico, logrando acelerar sus funciones metabólicas básicas. Tras esta estimulación, el hongo demostró una efectividad superior para descomponer cadenas moleculares largas de hexadecano, además de fragmentar con éxito hidrocarburos aromáticos altamente nocivos, conocidos técnicamente como pireno y fenantreno.
De acuerdo con el investigador de la UAM, el valor disruptivo del avance radica en la alteración selectiva del metabolismo microbiano para orientarlo exclusivamente a una fase catabólica; bajo este régimen forzado, la degradación de la materia orgánica residual se canaliza directamente hacia la emisión controlada de dióxido de carbono (CO2), evitando la multiplicación indeseada de biomasa celular dentro de los reactores de tratamiento.
De manera complementaria, el proyecto extendió la aplicación de estos estímulos hacia el campo de la digestión anaeróbica, proceso crucial en las plantas de tratamiento de aguas y lodos residuales. Esta fase se apoya en la acción combinada de consorcios bacterianos especializados en la degradación de desechos orgánicos en ausencia de oxígeno, los cuales también mostraron mejoras de rendimiento bajo el esquema electroquímico propuesto.
En un mensaje dirigido a la comunidad estudiantil de la UV, González Martínez exhortó a traspasar las fronteras disciplinarias tradicionales y buscar soluciones audaces frente al deterioro ecológico global; invitó a los alumnos a explotar el potencial que surge de la intersección entre la biología y la electroquímica, recordándoles que la innovación surge de observar problemas comunes bajo enfoques metodológicos totalmente nuevos.