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Sección: Estado de Veracruz

Identifican a las tres víctimas de ataque armado en El Castillo, Xalapa

- Dos hombres y una mujer fueron asesinados dentro de un taller al amanecer del lunes

- Autoridades investigan posible vínculo con conflictos por venta de droga; aún no hay detenidos

Hugo Cruz Ojeda Xalapa, Ver. 17/03/2026

alcalorpolitico.com


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Este martes, se confirmó la identidad de las tres personas asesinadas en un ataque armado ocurrido ayer lunes al amanecer en la comunidad de El Castillo, un punto que, aunque cercano a la capital, arrastra rezagos en vigilancia y presencia institucional.

Las víctimas —dos hombres y una mujer— fueron sorprendidas al interior de un taller ubicado sobre la carretera El Castillo–6 de Enero, a unos metros de la perrera municipal. El ataque ocurrió al amanecer de ayer lunes, en un momento en que la rutina apenas comenzaba.

Los nombres ya no son cifras. Se trata de Yoni Uriel Carreón Mendoza, originario de la comunidad El Cafetal, en Alto Lucero; así como Jesús Antonio Hernández Luna y Ana Carrera Sánchez, ambos vinculados a la localidad donde ocurrió la agresión. Sus cuerpos fueron entregados a familiares, que ahora transitan entre el duelo y la exigencia de respuestas.

De acuerdo con los indicios recabados, los agresores ingresaron al inmueble y dispararon directamente contra quienes se encontraban dentro. No hubo oportunidad de escapar. La escena fue breve, pero contundente: múltiples detonaciones y tres vidas apagadas en cuestión de minutos.

Cuando las autoridades llegaron, el lugar ya estaba en silencio. Sólo quedaron los casquillos, los rastros de violencia y una comunidad que, una vez más, intenta entender lo ocurrido.

La Fiscalía General del Estado de Veracruz mantiene abiertas varias líneas de investigación, aunque hasta ahora no hay personas detenidas el móvil indican líneas de investigación por conflictos en la venta de droga. La ausencia de información oficial detallada ha dejado espacio a versiones extraoficiales, mientras las diligencias avanzan con discreción.

En redes sociales, el caso ha tenido eco inmediato. Amigos y conocidos de las víctimas han compartido mensajes de despedida, pero también reclamos. La exigencia de justicia se repite en cada publicación, en cada fotografía, en cada recuerdo.

El Castillo no es ajeno a episodios de violencia, pero cada hecho deja una marca distinta. Esta vez, la cercanía con la capital del Estado vuelve más visible un problema que suele quedar en los márgenes: la fragilidad de la seguridad en comunidades semiurbanas.