La reducción de la jornada laboral a 40 horas representa un cambio que las empresas deberán incorporar a su organización para mejorar las condiciones de los trabajadores sin comprometer su funcionamiento, señaló Ihalí Saldaña Romero, presidenta de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Orizaba.
La dirigente consideró que la medida busca favorecer un entorno laboral más equilibrado, pero advirtió que su aplicación debe tomar en cuenta la realidad económica de los negocios y acompañarse de una reestructuración que permita mantener las operaciones.
A este desafío, dijo, se suma el incremento al salario mínimo previsto para el próximo año, cuyo porcentaje todavía se desconoce.
Saldaña Romero explicó que esta falta de definición impide calcular con precisión sus efectos sobre la contratación formal.
Sin embargo, anticipó que el aumento tendrá repercusiones en los costos de las nóminas y las cuotas obrero-patronales, además de que podría reflejarse en los precios de productos y servicios.
La presidenta de Canaco sostuvo que elevar los precios no garantiza mayores ganancias, pues los gastos de operación también aumentan. Por ello, consideró necesario que el sector empresarial cuente con apoyos gubernamentales para afrontar las nuevas obligaciones.
Afirmó que está a favor de mejores salarios y condiciones para los trabajadores, siempre que existan mecanismos para que las empresas puedan sostener esos compromisos.
En cuanto al mercado laboral de Orizaba, aseguró que hay contrataciones y vacantes disponibles entre los negocios afiliados a la cámara. Añadió que algunas empresas regionales están ampliando sus operaciones y requieren personal para otras ciudades.
La dirigente concluyó que los cambios laborales demandarán planeación y ajustes para conciliar los derechos de los trabajadores con la estabilidad económica de las empresas.