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Sección: Estado de Veracruz

Joserra recuerda la explosión del mercado Hidalgo en el puerto de Veracruz hace 13 años

El ahora Diputado local hizo un recuento de los pormenores de aquel accidente, sus víctimas y las acciones que le sucedieron

Miguel ?ngel G?mez Ruiz Xalapa, Ver. 28/12/2015

alcalorpolitico.com

Todos recuerdan la explosión que se suscitó en la zona del mercado Hidalgo aquél 31 de diciembre de 2002.

Aquella tarde del último día del año, a las 17:45 inició una serie de explosiones en lugares en donde se resguardaba pirotecnia, lista para ser comercializada sin ningún permiso, por lo menos no de la autoridad municipal, de la que estaba a cargo José Ramón Gutiérrez de Velasco.

Desde el primer momento todo fue confusión. Gritos. Terror y muerte. Las siguientes horas serían terribles para todos aquellos que se enfrentaron al hecho, desde el mismo alcalde, su personal, bomberos, personal de Protección Civil y hasta elementos del Ejército Mexicano, que acordonaron la zona en un radio de dos kilómetros.



Hoy, el diputado local José Ramón Gutiérrez de Velasco recuerda los hechos y reconoce que aún el dolor está allí, pues fue una de esas tragedias que no se pueden olvidar.

“Yo estaba en mi oficina cuando me informaron sobre la explosión. En ese momento nadie tenía idea de la magnitud del hecho. Giré órdenes para que se presentara personal de Protección Civil, para que me informaran sobre el número de personas lastimadas si es que las había, para que restringieran el lugar y para evacuar a quien fuera posible”.

Señaló que permaneció un rato más allí, esperando información, pero los informes eran dramáticos, pues tras la explosión, el fuego se fue expandiendo, al grado que eran muchos locales los que estaban sufriendo daño. Y encima, las pérdidas humanas.



Comentó que lo que parecía un día de fiesta, por ser el último del año, se convirtió en un infierno para muchos. Personas reclamando cuerpos, personas preguntando por desaparecidos. Fue el caos.

A la vez, como era lógico y por ser un alcalde de un partido de oposición, no faltó quien quisiera darle el toque político: “muchos querían un culpable. Como presidente municipal no tenía el control de la policía, ésta pertenecía al Estado y como es lógico no tenía atribuciones para prohibir la venta de cohetes o decomisarlos, pues todo esto era una responsabilidad de la Procuraduría General de la República”, añadió.

El ahora legislador bajo el auspicio del PRI, Gutiérrez de Velasco Hoyos recuerda que 15 días antes de la tragedia presentó una denuncia por la venta ilegal de cohetes: “en ese entonces tengo que reconocer que no sabía que la ley federal prohibía la venta de cohetes. Nosotros encontramos resistencia de los comerciantes que evitaban a toda costa que les quitáramos la mercancía. Ni siquiera hacían caso a las recomendaciones de que manejaran la mercancía con el mayor cuidado”.



Además, a pesar que algunos de sus colaboradores aún son panistas hasta estos días, sigue defendiéndoles por el hecho de que nunca hubo un permiso ilegal: “Nunca otorgamos ningún permiso. Nunca hubo un documento oficial que nos delatara. Simplemente no hubo permisos y lo que ocurrió allí fue una tragedia de la que no tuvimos culpa”, señaló.

“Yo defiendo a mis colaboradores, entre ellos a Carlos Díaz, regidor de Comercio y al resto del personal que nunca tuvo responsabilidad. No se vale que en tragedias así se quiera involucrar a un partido o se quiera manejar el tema político. Fue un accidente triste, lamentable e inolvidable”.

A la vez, a pesar que se decía que siempre hubo distanciamiento entre él y el entonces gobernador Miguel Alemán Velazco, el diputado asegura que lo que recibió fue su apoyo: “el licenciado Alemán no se encontraba en Veracruz en ese momento y desde el inicio me brindó el apoyo necesario. Le mostré la denuncia que había presentado a la PGR y siempre me apoyó”.



Sin duda que también estos hechos dejaron anécdotas, se le comenta: “desde luego, en medio del dolor hubo una persona que reclamó un seguro de vida de su hermano fallecido. El teatro que montaron fue que hasta se dio un supuesto entierro. A esta persona la declararon desaparecida y nunca hallaron su cuerpo. Lo dieron por muerto y hasta arrojaron sus cenizas al mar. Con lo que no contaban es que la aseguradora hizo sus propias investigaciones y al final, determinaron que todo había sido un fraude”.

Del mismo modo recuerda el dolor de muchas familias que sí perdieron a sus seres queridos. La mayor parte mujeres que efectuaban sus compras de última hora para preparar la tradicional cena de fin de año: “fueron momentos muy duros. Hoy seguimos recordando esa tragedia y seguimos lamentando la pérdida de tanta gente”.

Como es lógico, hoy le preocupa que de nueva cuenta, la venta de pirotecnia se continúe realizando sin control: “yo creo que se puede vender con mucho control, con orden, pues vivimos en un país que respeta mucho sus tradiciones. Existe la cultura de la venta de cohetes y bueno, si lo van a hacer pues que sea bajo todo tipo de controles”.



La tragedia del 31 de diciembre de 2003 dejó un saldo de 28 personas fallecidas y decenas de heridos. Poco después, autoridades federales decomisaron 12 toneladas de cohetes.