Una colección de juguetes y los recuerdos de varias generaciones acompañan la memoria de María Angélica Bibriesca Durán, “Geliquita”, cuya tumba se encuentra en el cementerio municipal Benito Juárez de Nogales y podrá ser visitada durante las celebraciones de Día de Muertos.
La niña falleció el 30 de abril de 1976, cuando tenía 12 años. Había nacido el 21 de noviembre de 1963 y, de acuerdo con su familia, disfrutó de su infancia, cursó el jardín de niños y la primaria y dejó una huella importante entre sus seres queridos.
Su mausoleo también alberga los restos de su madre, Guadalupe Durán Morales; su abuela, Juanita Morales viuda de Durán, y su tía, Rosa Emilia Durán Morales.
Delfino Gómez Ruiz, tío político de Geliquita, recordó que la familia llegó a celebrar sus XV años en la tumba, tres años después de su fallecimiento. Aquel encuentro reunió a excompañeros de escuela, amigos, vecinos y personas cercanas, como una forma de acompañarla simbólicamente en una fecha especial.
Las reuniones para recordarla continuaron en otros momentos del año, como el Día del Niño, el Día de las Madres y el 12 de diciembre.
Aunque alrededor del mausoleo se han difundido historias sobre supuestos fenómenos sobrenaturales, la familia aclaró que no es verdad que la niña esté embalsamada, que su cuerpo permanezca intacto o que se le vea en diferentes puntos del cementerio durante las noches.
El objetivo, explicó Gómez Ruiz, es que el sitio sea visto como un espacio de memoria familiar y no como motivo de temor.
El primero y 2 de noviembre, las puertas del mausoleo estarán abiertas para quienes deseen conocer la historia. Los visitantes podrán dejar un juguete como muestra de cariño y respeto. A casi cinco décadas de su muerte, Geliquita sigue presente en la vida de sus familiares a través de los homenajes y objetos que conservan su recuerdo.