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Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

Libertas

La Ciencia es Cultura

Jos Manuel Velasco Toro 25/08/2022

alcalorpolitico.com

La Ciencia es cultura. ¿Por qué? Sencillamente porque es resultado creativo de la actividad cognitiva humana que observa, se pregunta y busca respuesta sobre los procesos de la naturaleza, los fenómenos físicos, la dinámica del cosmos y las relaciones entre sucesos.

El conocimiento científico derivado del entorno natural nos permite mejorar las condiciones de vida, continuar con el proceso civilizatorio, lograr situaciones que inciden para el equilibrio de la salud, aunque, también, la ciencia como producto humano se aplica en actividades contrarias a principios éticos y perversamente para dominio mediante la guerra armada, intervención cibernética y manipulación digital desmaterializada de las consciencias de individuos y masas, ante lo cual se requiere de educación ética y principios jurídicos sólidos para contener tendencias siniestras.

La música, pintura, escultura, literatura, teatro, poesía, formas de organización social, pensamiento religioso y toda expresión espiritual, intelectual y material, desde la pintura rupestre hasta las expresiones artísticas digitales o desde las primeras lascas de piedra del Paleolítico hasta los maravillosos telescopios espaciales, son producto humano.



Lo mismo que el cálculo matemático y conocimiento estructural que fue soporte en la construcción de pirámides y observación astronómica que se aplicó para su orientación, el conocimiento empírico de herbolaria y el actual conocimiento bioquímico aplicado a la conservación de la salud.

La anatomía de Hipócrates y Leonardo da Vinci hasta la avanzada neurología, desde la alquimia de Paracelso hasta la física cuántica, la concepción del átomo de Demócrito hasta la física nuclear o la clasificación del mundo natural de Aristóteles hasta el conocimiento de la procedencia de un ancestro común (LUCA, por las siglas en inglés Last Universal Common Ancestor) de los seres vivos, todo ello es producto de la humanidad. En suma, es cultura.

Así como el saber humanístico ha contribuido a modelar la concepción del mundo que caracteriza a cada época y se corresponde con la tradición histórica-cultural de cada nación, de cada civilización, así también la cultura científica ha contribuido, en sinergia con la cultura tecnológica, a transformar la sociedad humana. ¿Por qué? Porque la ciencia y la tecnología intrínseca es conocimiento que ha sido, y seguirá siendo fundamental para transformar e impulsar cambios en el terreno de la medicina al atender problemas de salud existentes y emergentes; en la producción material que sustenta la economía; en la dinámica de comunicación en todos los órdenes; en el hacer educativo incentivando la curiosidad, espíritu crítico y alentando la creatividad recursiva; en la aplicación de fuentes de energía y adelanto biotecnológico para producir alimentos, y más, mucho más. La trascendencia de la ciencia se observa no sólo en la capacidad de incidir en el entorno natural, sino potencialmente también en la propia cualidad humana.



Por lo anterior es de suma importancia alentar la cultura científica recurriendo a los diversos medios de comunicación y conductos existentes para la difusión del saber y la divulgación del conocimiento científico fundamental y aplicado. El aliento a la cultura científica debe ser profundo en el ámbito escolar, no sólo porque es fundamental para la selección de vida de la niñez que se forma para atender su futuro, de jóvenes y adultos, sino también porque ofrece el privilegio epistémico de conocer el ambiente al ofrecer un criterio de objetividad que nos permite observar la realidad con mayor apego a la verdad.

Pero también debe ser parte esencial de la política cultural dirigida a la población en general con el fin de crear una base cognitiva que permita discernir entre superstición y conocimiento científico, entre hechicería y ciencia, entre seudociencia y saber comprobado. Al ser el conocimiento científico un saber que trasciende fronteras, que permea culturas, que revoluciona concepciones del mundo y que por su innegable conexión de verificabilidad exige una ética del conocer, éste tiene que formar parte del bagaje cultural general de la sociedad. Inquietud ya señalada hace unas décadas por el gran astrofísico y divulgador de la ciencia Carl Sagan quien advirtió que la gran paradoja de nuestro tiempo era que a pesar de vivir en una sociedad cada vez más influida por la ciencia y la tecnología, la gran mayoría de los ciudadanos sabe muy poco sobre ambas a pesar de que actúan directamente sobre la vida individual y colectiva.

Por ello la importancia de cultivar acciones persistentes dirigidas a promover la cultura científica y tecnológica, las cuales deben partir del ámbito escolar en todos los niveles y espacios educativos, por lo que es menester actualizar permanentemente contenidos programáticos y mantener al día a la planta docente para que aliente el aprendizaje tecnocientífico acorde con el avance de los tiempos. Desconozco cuántos museos de Ciencia y Tecnología hay en el país, pero por los pocos datos que tengo a la mano, no superan los diez, de ahí la importancia no sólo de fortalecer y ampliar los museos existentes, sino también de crear una red regional de museos interactivos con programas creativos para difundir y divulgar el conocimiento científico.



En paralelo se debe aprovechar el potencial de la comunicación digital para crear programas didácticos e irradiar hacia la población contenidos científicos y tecnológicos que coadyuven a crear una cultura científica primordial. Aspecto de gran relevancia para motivar la curiosidad, imaginación y creatividad tecnocientífica en los jóvenes, es la celebración de talleres, encuentros y ferias de ciencia y tecnología. Estos encuentros y ferias se pueden realizar, como lo hacen en muchos países cuyo avance tecnocientífico es relevante, al interior de las escuelas y de ahí realizar eventos inter escolares.

Acontecimientos en los que la constante sea plantear retos de solución novedosa a problemas generales o concretos que se enfrentan en el entorno, lo cual motiva crear consciencia de los problemas al conocerlos e idear soluciones creativas coadyuvando al mejoramiento colectivo de la sociedad. Las Ferias de Ciencia y Tecnología, las cuales ya se realizaban anualmente a nivel nacional con reproducción en cada entidad de la República, fueron absurdamente suspendidas cuando en ellas se daba una conjunción creativamente entusiasta de jóvenes interesados en la ciencia procedentes del nivel básico, medio superior y superior, de instituciones públicas y privadas, de tecnológicos y universidades.

Eran auténticas ferias del saber a las que asistían niños de educación básica, madres y padres de familia, población en general y también empresarios interesados en conocer las propuestas mostradas con posible potencial para inversión de riesgo, como ocurrió en múltiples casos en los que se llegó a patentar resultados que desembocaron en su implementación comercial. Es deseable e importante que este espacio de oportunidad científica y tecnológica se reviva, revitalice e impulse, por el bien del futuro tecnocientífico de México. Solo mediante una amplia base de cultura científica se podrá, como escribió Ruy Pérez Tamayo, contener al “fantasma de la ignorancia y el fanatismo” que devasta a la sociedad.