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Sección: Estado de Veracruz

Las palabras de la ley

La Declaración de los Pueblos a la Paz

Salvador Martínez y Martínez Xalapa, Ver. 04/03/2026

alcalorpolitico.com

¡Todo un desafío! Con los pies bien plantados en la tierra, el análisis de la expectativa, es decir, de la espera de la no-violencia y paz como el resultado que depende de la actuación de nosotros mismos es todo un reto.

Como en otras ocasiones, la atención se centra en las abogadas y los abogados. Los juristas, en un plano puramente humano, encuentran un frágil asidero: La Declaración del Derecho de los Pueblos a la Paz, adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, mediante Resolución 39/11 del 12 de noviembre de 1984.

Este texto jurídico es frágil porque se resulta de un consenso y, por ello, es quebradizo y con facilidad se hace pedazos, razón por la cual se debe tratar con sumo cuidado. He aquí el texto de dicha Declaración:



“La Asamblea General de la ONU,

1.- Proclama solemnemente que los pueblos de nuestro planeta tienen el derecho sagrado a la paz;

2.- Declara solemnemente que proteger el derecho de los pueblos a la paz y fomentar su realización es una obligación fundamental de todo Estado;



3.- Subraya que para asegurar el ejercicio del derecho de los pueblos a la paz se requiere que la política de los Estados esté orientada hacia la eliminación de la amenaza de la guerra, especialmente de la guerra nuclear, a la renuncia del uso de la fuerza en las relaciones internacionales y al arreglo de las controversias internacionales por medios pacíficos de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas;

4.- Hace un llamamiento a todos los Estados y a todas las organizaciones internacionales para que contribuyan por todos los medios a asegurar el ejercicio del derecho de los pueblos a la paz mediante la adopción de medidas pertinentes en los planos nacional e internacional.”

Las palabras que se trascriben a continuación fueron pronunciadas por Antonio Beristain Ipiña S.J. Gracias a tales palabras es posible mirar el futuro con esperanza:



“Durante muchos siglos una parte de la cultura occidental ha aupado el ‘creacionismo’ por encima del ‘darwinismo’, la cosmovisión estática de PARMÉNIDES por encima de la dinámica de HERÁCLITO. Pero, actualmente el rápido desarrollo de la tecnología y de las ciencias, así como las hondas transformaciones sociales, están patentizando, cada día más, la necesidad de admitir y tener en cuenta que todo fluye, panta rei, como proclamó HERÁCLITO...” [Beristain Antonio. Protagonismo de las Víctimas de hoy y mañana (Evolución en el campo jurídico penal, prisional y ético), Editorial Tirant Lo Blanch, Valencia, España 2004.]

Por eso -asevera Beristain- debemos mirar el futuro con esperanza, conscientes de que la macrovictimización actual pasará, arrastrada por la corriente que avanza y se perfecciona...Afirmamos con inexorable convicción científica que la energía del bien superará a la del mal. Si el hombre fuera lobo para el hombre, como escribió HOBBES, homo homini lupus, hace muchos años habría desaparecido la humanidad. Nos hubiéramos comido unos a otros.

Alguna vez notamos que, la visión de Beristain no es fácil de conocer o aceptar para el ciudadano común, pues éste sólo suele mirar una disyuntiva:



El primer brazo de la disyuntiva es la rendición o la resignación. Este camino puede tener un acento místico o religioso. Ya no queda de otra que poner las cosas en manos de un Dios y esperar que suceda algo que no depende de nosotros. En México se le ruega a la deidad femenina que intervenga al respecto. Dicha actitud se asemeja a la estoica: “El ideal lo constituye el sabio que vive conforme a la naturaleza, domina los afectos, soporta sereno el sufrimiento y se contenta con la virtud como única fuente de felicidad”.

En aquella ocasión dijimos que, no faltará quien nos diga que la violencia en nuestra región es una calamidad y que se acepta la ayuda, provenga de donde provenga, aunque sea de un milagro. El tema nos puede llevar por caminos sinuosos, razón por la cual lo que menos se quiere en este momento es caer en debates infructuosos.

Dicho de modo coloquial, el segundo brazo de la disyuntiva puede exponerse con dos adagios, los cuáles guardan sinonimia: uno, “A Dios rogando y con el mazo dando” y, otro, “reza, pero sigue remando”. En efecto, ambas frases tienen el mismo significado. Si a un creyente alguna vez le pasa algo malo, está bien que se encomiende a su Dios y que empiece a rogarle, a pedirle, rezando, que le saque de esa situación, pero, por si acaso, si de verdad quieres salir adelante, también necesita trabajar para solucionar el problema. No se queda de brazos cruzados mientras espera que venga Dios y a través de un milagro solucione sus problemas.



La disciplina humanista del Derecho (es decir, los saberes de los juristas), tropieza con tres muy serios problemas. Uno, objetivo, es el de la paz mundial; otro subjetivo, es la exagerada confianza en los Estados y en las organizaciones de Estados; y, el tercero se resume en el contexto de la praxis nacional e internacional.

En relación con el primer problema, la paz mundial tiene expresión sencilla y, por tanto, comprensible: <<los pueblos de nuestro planeta tienen el derecho sagrado a la paz>>. Reafirmando que el propósito principal de las Naciones Unidas es el mantenimiento de la paz y de la seguridad, internacionales. Esta visión mundial tiene la ventaja de apuntar hacia bases jurídicas ciertas: los principios fundamentales del derecho internacional establecidos en la Carta de las Naciones Unidas. Consecuentemente, podemos relacionarle con la Constitución Política de México, en su artículo 1, párrafo segundo.

El segundo problema, es la exagerada confianza en los Estados, hoy se sabe que no siempre son de fiar: “proteger el derecho de los pueblos a la paz y fomentar su realización es una obligación fundamental de todo Estado” y para asegurar el ejercicio del derecho de los pueblos a la paz se requiere que la política de los Estados esté orientada hacia la eliminación de la amenaza de la guerra, especialmente de la guerra nuclear y la Declaración “Hace un llamamiento a todos los Estados y a todas las organizaciones internacionales...”.



El tercer problema es el del contexto de la praxis; pues el llamamiento que la Declaración hace a todos los Estados y a todas las organizaciones internacionales es para que contribuyan por todos los medios a asegurar el ejercicio del derecho de los pueblos a la paz mediante la adopción de medidas pertinentes en los planos nacional e internacional. Reconociendo que garantizar que los pueblos vivan en paz es el deber sagrado de todos los Estados.

¡Tenemos la necesidad y el derecho a vivir en paz! El derecho de los pueblos a la paz y el derecho de los ciudadanos a vivir en paz son como las dos caras de una misma moneda. La amenaza de la guerra nuclear sigue allí, pero la amenaza del asalto, la extorsión, la violación, la desaparición y la muerte por asesinato, también siguen allí...con un crecimiento que aumenta de ritmo cada día más rápidamente.

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