El pasado 2 de octubre se celebró el “Día Internacional de la No Violencia”, a propuesta por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el natalicio de Mahatma Gandhi, y a pesar de que ya pasaron 20 días desde entonces, quienes nos dedicamos a la formación de los jóvenes, a la educación de las nuevas generaciones vemos con tristeza que, en la Universidad Veracruzana, los apetitos personales de ex rectores viciosos y algunos malos académicos, transmutaron las virtudes cardinales por la “pedagogía de la violencia.”
El aprendizaje en el aula, en los laboratorios y talleres, el esfuerzo de los profesores por transmitir saberes y generar conocimiento se ha suspendido para ser sustituido por el boicot, el paro, la abierta y consentida manipulación; ha transfigurado el saludo en insulto, la colaboración en competencia, el respeto en agresión y la razón en provocación, lo que algunos educadores ya vemos como una especie de “crimen educativo” fomentado por redes de intereses personales sobre los de una institución de educación superior y la ética personal de los alumnos.
Los términos anteriores no son exageraciones, pues el "crimen educativo" se refiere a cualquier acción o inacción que atenta contra los principios éticos y la finalidad de la educación, esto es cualquier actividad que socava el desarrollo integral de los estudiantes, desde malas prácticas intencionales hasta fallas sistémicas, como el atentado contra la integridad académica como el plagio, el fraude, la trampa, el soborno que se sabe hay profesores que cambian calificaciones por ir a marchas y plantones, por mencionar algunos, que se atreven a llamar posverdad, eufemismo de versión personal.
Como recientemente presenciamos con estupor como la “Red UV por la legalidad” y los “Académicos por la UV”, se han convertido en “organismos de contramoralidad” que atenta contra la propia institución para la que investigan, enseñan y generan conocimiento, pues se encargaron de propagar la versión inventada por jóvenes afines a los diputados locales del PRI, de la supuesta desaparición de 192 estudiantes de Poza Rica por el fenómeno climático del 10 de octubre y que hasta organizaron una marcha para exigir los nombres, aun cuando la versión había sido desmentida días antes por los propios estudiantes de la región.
El lenguaje refleja los patrones del pensamiento y de la personalidad de los organizadores y sus colaboradores, cuando escuchamos expresiones como “Ni rector vitalicio, ni Junta servil”, “queremos un rector, no un dictador”, “rector espurio”, “autoridades ilegales e impostoras”, “usurpador de la rectoría”, “Junta títere”, por mencionar algunas, son muestra de la comunicación agresiva y confrontativa se caracteriza por personas que tienden a priorizar sus propias necesidades y deseos, ignorando los sentimientos y necesidades de los demás. Ignoran los derechos de los demás para defender los suyos.
En contraste, la actual administración rectoral ha realizado esfuerzos por construir una universidad autónoma sin dependencias de partidos ni políticos en turno, ni intereses familiares ni de grupos internos que se sienten dueños de la universidad, para ello ha elaborado el “Plan de cultura de paz y no violencia de la UV 2023-2031”, que como se lee en la presentación del rector Martín Aguilar “la violencia es un hecho social que afecta a todas y todos en diversas modalidades y tipos, lo preocupante es que, se suele normalizar en las vidas de las personas e invisibilizar los quehaceres universitarios cotidianos. La violencia que vivimos afecta la labor educativa que se desarrolla en la UV: detiene las prácticas de campo, modifica las metodologías de investigación, afecta los procesos de enseñanza-aprendizaje, deteriora la autoestima y lesiona la dignidad de las y los universitarios.”
En este plan que busca sentar las bases para una política institucional que fomente la cultura de paz y no violencia en la Universidad, retoma las disposiciones normativas internas, locales, nacionales e internacionales para definir el plan de acciones que se han de seguir en la UV, como el respeto a la libre manifestación y expresión, pero cualquier derecho humano, también tiene límites e implica obligaciones para quienes los reclaman.
Por ello, es que volvemos a recordar en este mes, las frases de Mahatma Gandhi: "No hay camino para la paz, la paz es el camino", "La violencia es el miedo a los ideales de los demás", "Ojo por ojo y el mundo quedará ciego" y "La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo", "La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia", pues los universitarios no estamos por las contrapolíticas de la “Red UV por la legalidad” y los “Académicos por la UV” que buscan fomentar la pedagogía de la violencia y el crimen educativo.