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Sección: Nacional

La poeta estadounidense Louise Glück, ganadora del Nobel de Literatura

La galardonan por "su inconfundible voz poética que a través de una belleza austera hace universal la vida individual"

El Universal Ciudad de Mxico 08/10/2020

alcalorpolitico.com


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La poeta estadounidenseLouise Glückes la ganadora del

Premio Nobel de Literatura 2020, por "su inconfundible voz poética que a través de una belleza austera hace universal la vida individual", anunció hoy laAcademia Sueca, con sede en Estocolmo.

Glück, nacida en 1943 en Nueva York, vive en Cambridge, Massachusetts y es profesora de inglés en laUniversidad de Yale

(New Haven, Connecticut).

Las obras de Glück, que ha publicado doce colecciones de poesía y algunos volúmenes de ensayos sobre poesía, se caracterizan por un esfuerzo por la claridad, según destacó laAcademia Sueca.

"En sus poemas, el yo escucha lo que queda de sus sueños e ilusiones y nadie puede ser más duro que ella para afrontar las ilusiones del yo", agregó la institución sobre Glück.

Sus temas son la infancia y la vida familiar, la estrecha relación con padres y hermanos a través de los cuales busca lo universal, para lo que se inspira en los mitos y motivos clásicos, presentes en la mayoría de sus obras.

Glückes, en palabras del poeta Roberto Amézquita, “una poeta de la decepción, del rechazo, de la muerte, de la traición y por supuesto del amor, en contraste con todos esos sentimientos”.



Amézquita, el poeta que esta mañana subió a la revista electrónica “Círculo de Poesía” cinco poemas de Glück sobre el luto y el duelo, asegura que la Nobel es maestra en todos estos sentimientos grises, soturnos, sentimientos oscuros, de lo que se canta también en el blues, en el fado o en nuestro bolero.

“Es una poeta de esa profundidad, de esos sentimientos; del duelo, de la decepción, del amor, de la muerte. Estos poemas tratan de la muerte de su padre, sobre todo, dice: “El ángel de la muerte vuela bajo, sobre la cama de mi padre, sólo mi madre lo ve. Ella y mi padre están solos en la habitación”.

“Nos va contando como su madre lo acaricia, se reclina, cómo le deja de temer al cuerpo, al cadáver cuando su padre se ha muerto”, señala Amézquita, quien relata que esa es la virtud de “Círculo de Poesía”, la revista electrónica que desde 2008 tiene y en la que han publicado desde 2015 traducciones de varios de los poemas de Louise Glück.



Celebra además que el Nobel haya recaído en una poeta de la intimidad, de un tono íntimo, postconfesional.

“Es una mujer magnífica, aficionada a la botánica, conoce los nombres científicos de las plantas, además de sus etapas de desarrollo, cómo es que se genera la maravilla en un jardín y toma eso para construir un poema, para ir con la hiedra de los sentimientos más arrasadores, subir por el tronco del pensamiento profundo”, afirma.

Dice además que es significativo también que en tiempo de pandemia, donde está cancelada la posibilidad social de relacionarnos, la Academia Sueca premie a lo que nos es más íntimo, más interior, que expresa de un modo más hondo lo que somos los seres humanos, que es la poesía; “y que lo haga además con una poeta que con tal delicadeza defiende este tono de una confesión”.



Aquí algunos poemas de Glück, publicados por “Círculo de Poesía”:


Metamorfosis



Noche
El ángel de la muerte vuela
bajo sobre la cama de mi padre.
Sólo mi madre lo ve. Ella y mi padre
están solos en la habitación.
Ella se inclina sobre él para tocar
su mano, su frente. Ella está
tan acostumbrada a la maternidad
que ahora acaricia su cuerpo
como lo haría con los otros niños,
primero suavemente, luego
habituada al sufrimiento.
Nada es ni un poco diferente.
Incluso la mancha en el pulmón
estuvo siempre ahí.


Metamorfosis
Mi padre me ha olvidado
en la emoción de morir.
Como un niño que no quiere comer,
no se da cuenta de nada.
Me siento al borde de su cama
mientras los vivos nos rodean
como tantos tocones de árboles.
Una vez, por la pequeñísima
fracción de un instante, pensé
que estaba vivo otra vez en el presente;
Entonces me miró
como mira un ciego
directo al sol, ya que
lo que sea que pueda hacerle
está hecho.
Entonces su ruborizado rostro
se apartó de lo acordado.



Para mi padre
Voy a vivir sin ti
como aprendí una vez
a vivir sin mi madre.
¿Crees que no lo recuerdo?
Toda la vida he pasado intentando recordar.
Ahora, después de tanta soledad,
la muerte no me asusta,
ni tu muerte, ni aun la mía.
Y esas palabras, la última vez,
no tuvieron poder sobre mí. Lo sé
el amor intenso siempre lleva al duelo.
Por una vez, tu cuerpo no me asusta.
De vez en cuando, paso mi mano por tu cara
ligeramente, como un paño sobre el polvo.
¿Qué me puede sorprender ahora? No siento
ninguna frialdad que no pueda explicarse.
Contra tu mejilla, mi mano está tibia
y llena de ternura.