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Sección: V?a Correo Electr?nico

La productividad se ha convertido en una competencia, pero todos son inteligentes

Ante la “evaluación universal”, los dirigentes magisteriales deben defender los derechos de todos sus agremiados

10/12/2011

alcalorpolitico.com

Señor Director de Al calor político:

Ojalá y mis comentarios sean considerados como una opinión personal aunque hieran susceptibilidades y evidencien mi rechazo para este tema tan delicado.

Espero la comprensión de la sociedad, pues seguramente se han formado ya juicios contrarios al magisterio en general, al cual me honro en pertenecer.

En respuesta a las declaraciones hechas por el profesor Manuel Arellano Méndez, líder sindical de la Sección 56 del SNTE relacionadas con la Evaluación Universal, quiero manifestar que no me extraña la postura del maestro, pues estoy seguro que su recién conquistado cargo al frente de este organismo debe garantizarle una ruta política con mucho futuro, como viene sucediendo con la mayoría de los profesores que han pasado por estos cargos.

A él no debe preocuparle en lo más mínimo la posibilidad de, en algún momento perder su plaza, pues lo más seguro es que nunca tenga necesidad de volver a ocupar la adscripción que en este momento debe tener cubierta con algún maestro interino por tiempo indefinido, como no sucede con los maestros que se ven en la necesidad de separarse de su trabajo por un tiempo.

Bien sabido es que si no se reanudan labores a los tres años se pierde el derecho a la plaza. Cosa que no sucede con quienes ocupan cargos de elección popular, quienes, incluso, colocan a familiares y amistades en plazas que no se han ganado honradamente.

Lamentablemente, debo recordarle al maestro Arellano que su principal misión al frente de su organización sindical es VELAR POR LOS INTERESES DE SUS AGREMIADOS. Aún cuando él personalmente comulgue con las políticas globalizadoras del gobierno y esta nueva corriente orientada a transformar los miembros de nuestra sociedad en ''máquinas de producción'' al servicio de los poderosos, quienes son en realidad los que compiten con las potencias mundiales.

No somos nosotros, los que vivimos el día a día con el ''Jesús en la boca'' esperando la llegada de la quincena para poder seguir dando el sustento a nuestras familias los que estamos en esta competencia en la que se ha convertido la dichosa ''productividad'' o la tan trillada ''competitividad'', la que nos quieren meter hasta por los ojos en los Cursos de Actualización. Son los que más tienen, que cada vez son menos y no los que vivimos al día y cada vez somos más.

Ni somos menos competentes ni más idiotas como nos están queriendo hacer creer las autoridades educativas. Sólo somos más pobres y más tolerantes con los políticos que hacen ver la política actual como un gran negocio familiar. Sólo somos más indiferentes a la hora de elegir a quienes debieran enderezar el rumbo de nuestro país, dejando en manos de lobos, lo que debería estar en manos de personas. Sólo somos más culpables de no exigir lo que nos corresponde y nos dejamos de organizar para pelear por nuestros derechos. Pero inteligentes, competitivos y competentes lo seguimos siendo. Sólo nos han confundido aquellos que, de verdad, llegan a un cargo de representación sin haber leído un bendito libro que valga la pena y que no sea la Biblia.

Debo agregar que, si bien el perfil de egreso de nuestros alumnos debe ser el ideal para integrarse a la vida productiva de nuestro país y del orbe, no tiene por qué verse a los maestros como un producto más de las exigencias de ese mundo comercializado, que en algún momento de nuestro futuro, se arrodille ante los patrones en que se están convirtiendo nuestros gobernantes y líderes (o pseudo líderes) laborales.

No hay razón para ver un día convertidos a los maestros en empleados de escuelas que formen parte de una educación privatizada, que es en lo que quieren transformar a nuestras instituciones públicas, a las que el gobierno tiene la obligación de sostener. No hay razón tampoco para ver a los padres de un futuro no muy lejano endeudados como lo están ahora con las casas comerciales que les proveen de lo indispensable para vivir. Porque la educación se verá trocada en eso: un artículo de consumo más, al que muy pocos tendrán acceso, si permitimos que se nos pisoteen los derechos ganados en años de lucha sindical, encabezados por verdaderos caudillos de la educación, como ya los hay muy pocos. No se vale dejar de pelear por quienes los elegimos creyendo en ustedes, como no se puede ser juez... y parte.

Atentamente
Profesor Humberto Miranda Parra
Maestro de Educación Primaria