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Sección: V?a Correo Electr?nico

Las denuncias formales contra agentes de Tránsito han sido siempre infructuosas

Relata que ha ido a las “instancias correspondientes” el año pasado y el actual y nunca hay respuesta

10/03/2011

alcalorpolitico.com

Redacción de alcalorpolítico.com:

Agradezco el espacio que brinda a los lectores para exponer sus inquietudes. En este caso ha llamado mi atención lo declarado por el líder sindical del gremio de Tránsito y Vialidad y, por lo que he leído, no he sido el único.

En primer lugar, desconozco desde cuándo está al frente de esa organización el señor Solís Martínez y a qué se refiere por "instancias correspondientes" para hacer llegar las denuncias pero, en mi caso, durante la administración pasada entregué a la Contraloría del Ayuntamiento varios oficios y realicé algunas llamadas para denunciar actos de corrupción y altanería de diversos agentes de tránsito; en todos los casos proporcioné mi nombre, dirección y teléfono, y de ninguno recibí respuesta.

En esta administración ya tuve oportunidad de hablar personalmente con el Director de Tránsito y le hice llegar una denuncia a través del correo electrónico que me fue proporcionado para tal fin; hoy, 39 días después, no he tenido siquiera un acuse de recibo.

Con estos antecedentes pregunto: si la Contraloría Interna del Ayuntamiento y la Dirección de Tránsito y Vialidad Municipal no son las "instancias correspondientes", ¿pues a qué oficina o autoridad hay que dirigirse? Sería interesante que el señor Solís Martínez lo compartiera, estoy seguro que muchos ciudadanos acudiríamos a cumplir "la obligación de denunciar", ya sólo restaría esperar que, ahora sí, existiera una garantía de seguimiento y respuesta y que, entonces sí, se apliquen "las medidas disciplinarias existentes".

En segundo lugar, quienes denunciamos por este medio no lo hacemos para denostar la imagen de los agentes de tránsito, eso no hace falta, eso ya lo hicieron muchos oficiales con sus actos y actitudes; esa percepción de una buena parte de la ciudadanía no es a partir de la publicación de estos correos electrónicos, viene de mucho atrás.

De igual modo, tampoco escribimos por seguir la corriente o por ser tema de moda; la gran mayoría de estas denuncias (no sé si el señor Solís Martínez sea lector asiduo de este medio) ofrecen datos concretos sobre agentes, número de patrullas, hora, fecha, lugar, así que es injustificado afirmar que "no hay una persona que en realidad señale a un oficial directamente, nada más avientan la nota".

No señor, la denuncia formal ha sido infructuosa porque las propias autoridades no le dan seguimiento (por la razón que sea), por lo que la denuncia pública, a través de estos medios, se ha convertido en la vía alterna para dar a conocer estos actos, que si bien no se concreta en soluciones de fondo (y esto es por la falta de compromiso de la autoridad), al menos deja constancia de lo que es una realidad que sólo la autoridad no quiere ver.

Finalmente, son lamentables las declaraciones en el sentido de que el automovilista "es el primero en incurrir en esta situación irregular", o que "prefiere dar la mordida y evitar el trámite de pagar", o que no piensa "siquiera en el hecho de que ha incurrido en una infracción de tránsito, o que es éste quien suplica para quererse arreglar (Estimado lector, como paréntesis, ¿no sería bueno establecer un programa para servidores públicos llamado "Hoy No Declara"?). Por un lado, para que exista la corrupción se necesitan dos, y por el otro, esos dichos denigran al agente de tránsito al presentarlo como un robot que no es capaz de decidir no aceptar un soborno y aplicar la sanción prevista en el Reglamento de Tránsito.

Nadie pretende que la corrupción "se acabe de un plumazo", eso imposible (pero no por las ¿razones? que expone el señor Solís Martínez). Lo único que buscamos es que se den acciones concretas, prontas y efectivas, tendientes a acabar con este problema. Es fácil pretextar no hacer nada porque no hay denuncias formales (aunque las haya y se prefiera actuar como ciegos), eso lo hace cualquiera; lo que distingue a un buen servidor público es la disposición para atender los asuntos al tener conocimiento de ellos, venga del medio que venga.

Javier Torres Rodríguez ([email protected]).