La posibilidad de restringir el uso de teléfonos celulares a menores de edad dentro de las escuelas encontró respaldo entre madres de familia de Coatzacoalcos, quienes consideraron que estos dispositivos se han convertido en un distractor durante las clases. Sin embargo, también advirtieron sobre la necesidad de mantener una vía de comunicación para casos de emergencia.
En un sondeo realizado entre ciudadanos, una de las madres consideró conveniente que los estudiantes entreguen sus teléfonos al ingresar al plantel y los recuperen posteriormente, con el propósito de evitar que los utilicen durante el horario de clases. Explicó que desde su experiencia los menores pueden recurrir al celular mientras el docente imparte clases, situación que afecta su concentración. A su juicio, la medida podría funcionar siempre que exista una alternativa para contactar a los padres ante cualquier eventualidad.
Otra de las entrevistadas coincidió en que limitar los dispositivos ayudaría a que los estudiantes presten mayor atención a sus actividades escolares. “Los niños ahorita se distraen con el celular, no le ponen atención a la tarea, atención a los profesores”, expresó.
No obstante, entre los propios menores surgieron dudas sobre una prohibición total. Una estudiante señaló que utiliza el teléfono para comunicarse con su madre cuando existe algún cambio en su horario de salida o cuando necesita informarle que llegará más tarde a casa.
Como alternativa, una de las personas consultadas propuso que los celulares permanezcan resguardados dentro de una caja durante las clases y puedan ser entregados únicamente cuando exista una emergencia. Las opiniones coincidieron principalmente en evitar el uso indiscriminado de los teléfonos durante las clases, aunque madres y estudiantes consideraron necesario establecer mecanismos que permitan mantener la comunicación familiar cuando exista una situación que lo amerite.