En la congregación El Tronconal, un campesino denunció que su patrimonio agrícola quedó devastado por la contaminación que, afirma, proviene del relleno sanitario instalado en esa zona del municipio de Xalapa.
Félix Eloy Mejía Díaz asegura que las filtraciones de lixiviados –líquidos derivados de la descomposición de la basura– avanzaron bajo el subsuelo hasta alcanzar sus 3 hectáreas de cultivo, ubicadas en la parte baja del tiradero, aproximadamente a 40 metros por debajo de la última celda.
Durante años sembró café, plátano y limón. Hoy, dice, su terreno ya no produce. El afectado explica que el problema comenzó de forma localizada cuando abrió el basurero, pero se agravó de manera notable hace cerca de 8 años, cuando –según su versión– el manejo de los residuos dejó de estar bajo control.
Atribuye la situación a la ausencia de un área de amortiguamiento y a posibles fallas en el diseño de las celdas del relleno, lo que habría permitido que los lixiviados atravesaran el suelo arenoso y pedregoso de la zona. “Se está secando porque ya empezaron a fluir por la tierra los lixiviados del relleno. Ya comenzó a afectarme directamente hacia mi parcela porque soy el único afectado aquí que está sembrando. Ya acabó con mi plantación”, lamentó don Félix.
El productor sostiene que la afectación no sólo se observa en el marchitamiento de las plantas. También, asegura, alcanzó los nacimientos de agua dulce que hace 25 años eran aptos para beber. Actualmente, esos escurrimientos subterráneos desembocan en el río San Juan, cuyas aguas son utilizadas por agricultores río abajo para riego, lo que, advierte, implica un riesgo sanitario para otras zonas de cultivo.
La contaminación también tuvo consecuencias económicas. Mejía Díaz afirma que intermediarios dejaron de comprarle café debido al origen del producto. Según sus estimaciones, las pérdidas ascienden a unos 150 mil pesos anuales, es decir, alrededor de 50 mil pesos por hectárea, situación que lo obligó a buscar ingresos fuera del campo.
En su intento por obtener atención, el campesino ha acudido a diversas instancias gubernamentales desde administraciones pasadas, como la encabezada por Hipólito Rodríguez Herrero, hasta las autoridades actuales. Relata que en los últimos 5 meses ha recibido promesas de diálogo que se han pospuesto sin una solución concreta y describe el proceso como un constante ir y venir entre oficinas. Cuenta con resoluciones emitidas por la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales y contra los Animales y dependencias ambientales estatales. Sin embargo, asegura que la respuesta ha sido la misma: el tema “está fuera de su control”.
Hace aproximadamente 3 meses acudió a Palacio Nacional para entregar un oficio dirigido a la Presidencia. La contestación, señala, fue que el caso debe resolverse en el ámbito local. “He querido proceder legalmente, pero no se puede. Todas las salidas nos tapan y se van tapando las autoridades una con otra. El llamado es que den la cara para poder llegar a un acuerdo, porque en todos los lugares a los que hemos ido son puras respuestas negativas”, concluyó el productor.