Por algunas horas, Boca del Río tuvo un atractivo turístico más en Plaza Bandera. Una camioneta con un nicho en su batea, llena de juguetes, llamó la atención de las personas que caminaban por el turístico lugar.
La morada rodante del santo viajero “Niño Jesús del Cerrito”, proveniente de Santa Ana Napalucan, ubicado en Tlaxcala y que llegó a este municipio para que los veracruzanos les puedan pedir milagros, como lo hacen en el estado vecino.
Miguel Ángel Tetepa Pérez es el conductor de la singular unidad. Explica que es un fenómeno social que se da en su comunidad y que mueve a miles de personas de todo el país que incluso esperan años a que la figura santa llegue a sus ciudades.
“Antes el lugar se llamaba Peyotzi que en náhuatl significa piedra, denominado tetepa, pero ahora ya se le nombra el Niño del Cerrito ¿Por qué del cerrito? Porque él está situado en un cerro, antes había montañas y el estaba en la cúpula de un cerro, por eso lleva el nombre del cerrito”, explicó.
El joven detalló que cada juguete que le llevan a la figura significa peticiones o milagros que ha cumplido a los feligreses que en respuesta le dejan algo de dinero como limosna.
“Por lo regular llegan mujeres que quieren bebés, quieren tener familia, les ha salvado la vida, mujeres que han tenido cáncer, tanto como niños o sea en general ha hecho mucho milagros. Englobado en una peculiaridad no, es de muchos milagros”, dijo.
Y agregó: “este es el viaje más largo que ha hecho a la ciudad de Veracruz. Él va muy seguido en lo que es la región de todo Tlaxcala, él visita al hospital del niño, visita el hospital de los enfermos, visita a las fiestas particulares pero no va a lugares a donde hay difuntos”.
Todos los gastos de esos viajes corren por cuenta de la persona que invita al santo, además que el nicho, que vale unos 65 mil pesos y la camioneta, se compraron con el dinero de las aportaciones voluntarias.