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Sección: Estado de Veracruz

Tras la encerrona de César del Ángel con el Secretario de Gobierno

Los 400 Pueblos desobedecen a Reynaldo y desfilan encuerados por el centro y Ávila Camacho

- A golpe de tamborazos salen de la Plaza Lerdo rumbo a su campamento en la Av. Xalapa enseñando sus carnes

- Poco antes de las 16:00 y animados por el calor se quitaron la ropa, causando más lástima que morbo

- Se fueron y dejaron basura y suciedad por todos lados; amenazaron con regresar el miércoles

Ylia Ortiz Lizardi Xalapa, Ver. 19/02/2010

alcalorpolitico.com

Satisfechos sus caprichos, entre otros el que se inventó con la” Comisión de la Verdad”, según él para esclarecer despojos de tierras a campesinos, aunque el motivo real es hacerle la vida de cuadros a Miguel Ángel Yunes, César del Ángel Fuentes salió de palacio de gobierno esta tarde después de convenir con el Secretario de Gobierno, Reynaldo Escobar Pérez y de inmediato dio la orden a sus seguidores plantados en Plaza Lerdo de marcharse, pero encuerados, con lo que dejó en claro que él se manda solo.

Pese al acuerdo hecho con el Secretario de Gobierno, el miércoles pasado, –quien fue a verlo hasta el lugar donde acamparon los campesinos– para que a cambio de atender sus demandas, no generaran conflicto vial ni dieran espectáculo desnudándose, César del Ángel incumplió: se retiró sí, pero en medio de una franca burla a dicho acuerdo.

Desde muy temprano les ordenó a la gente que se plantara en Plaza Lerdo, mientras él estuviera negociando con Reynaldo. Así, los campesinos estuvieron cantando y bailando por lo menos 7 u 8 horas. Para aguantar el picante sol en la explanada, tomaron tragos, pero no sólo de agua, y hubo uno que se descompensó por el aguardiente que se bebió y hasta a la Cruz Roja se lo llevaron para compensarlo.

No alteraron el orden para nada, pero sí el ambiente, porque le dejaron al Padre Quintín y al Arzobispo Hipólito un gran basurero que a poco de haberse marchado, llegó personal del Ayuntamiento para limpiar.

En la marcha, los rostros de los desnudistas reflejaban cansancio y hastío, nunca se quejaron de César del Ángel, pero estaban contentos porque se marchaban, aunque dijeron que regresarían el miércoles para seguir con las negociaciones de su líder en palacio de gobierno.

Así, desnudos, acostumbrados a que la gente los atisbe todo el tiempo, no comentaban nada, sólo caminaban siguiendo a los punteros: mujeres desnudas del pecho que de vez en vez, rompían la fila para obsequiarle a algún automovilista mirón un volante de Yunes o de Chirinos. Y si alguien les preguntaba, hasta les contaban de su causa: la de César del Ángel.

Llegando al campamento, autobuses ya los esperaban; los que se quedaron ya habían desmontado las casas de campaña. Poco a poco se fueron vistiendo y levantando sus cobijas y sus cacerolas, dejando tirados además de basura y desechos de comida, cientos de volantes con las fotos de Yunes y Chirinos.