Anarres vs Urras, dos mundos distintos, dos civilizaciones opuestas, capitalismo contra anarquismo, o tal vez…¿un comunismo fallido? Y como puente entre ambos, el Dr. Shevek, un físico que lleva la revolución en la sangre, alguien peligroso para el sistema que gobierna Urras: el capitalismo.
Estamos pues, ante una peculiar novela que en apariencia pinta ser ciencia ficción, sin embargo, pese a tener los tintes del género, en realidad tenemos una dura crítica al sistema de producción capitalista, a los ideales sociopolíticos de la época (1974) y por ende, al menosprecio a la mujer en la sociedad y cultura, pero también, al sistema de desigualdad política, económica y social, en pocas palabras, a los muros creados por el yugo político.
Así pues, sin dejar de lado lo político, cuando abordamos esta obra, encontramos una novela filosófica disfrazada de ciencia ficción, con una variedad interesante de temas filosóficos como existencialismo, metafísica, ética, ontología entre otros, mismos que seguramente, a más de uno pasaran desapercibidos, pues Úrsula hace un esplendido trabajo con una prosa fluida y sin tapujos, que nos lleva no solo a las estrellas y a otras formas de civilización, sino al universo más vasto y oscuro que puede existir, al de la condición del alma humana.
Cierro con su siguiente aforismo:
“Para ver que hermosa es la tierra, hay que verla como la luna. Para ver que hermosa es la vida, hay que contemplarla desde la altura de la muerte”
Irving Romero