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Mutatis mutandis

Luis Donaldo y el “nuevo” PRI

Rafael Arias Hern?ndez. 16/04/2014

alcalorpolitico.com

A Froylan Flores Cancela, siempre amigo
 
Quedaron atrás las sentidas o fingidas muestras de dolor, de la conmemoración del asesinato. La vida no se detiene, quedan en la memoria impactos mediáticos que aprovechan momento y circunstancia.
 
De víctimas y sacrificados
 
Todo tiempo es tiempo de tener presente retos pendientes, señalados por Luis Donaldo; y de recordar a su memorable compañera, Diana Laura, quien expreso en una inolvidable entrevista:
 
“El silencio no es ausencia. Tampoco afán de lejanía y mucho menos intención de abdicar. Si durante algún tiempo guardé silencio fue por un duelo personal e íntimo. He tenido momentos de profunda reflexión y he llegado a la conclusión de que debo continuar el camino en otras circunstancias”. (Reproducido. Diario de Veracruz 100414, de El país.110794).
 
Tal vez, para empezar sean estas palabras orientación o guía, de algunas de las actividades que debemos retomar y asimilar, reforzar y extender en la acción política y social que a todos corresponde. No guardar silencio cómplice. No rendirse ni claudicar. Continuar, perseverar, es y seguirá siendo uno de los retos.
 
Más de lo mismo y peor
 
La realidad toma el control y los hechos dan la razón a quien la tiene. En este caso al sacrificado, a la recordada víctima.
 
Por estas y otras justificaciones, todos los días son días para conmemorar. Reflexionar en voz alta sobre lo que representan.
 
Así, en desigual lucha contra olvido y distorsión. En desventaja contra sumisión, desinterés, falta de participación y silencio. El difunto Luis Donaldo no descansa en paz, porque se mantiene recordándonos  cómo hasta un ciego ve y siente, en la vida  cotidiana de los mexicanos, pobreza, hambre y sed. Demanda de justicia y bienestar.  Ahora enormemente complicadas en limitaciones y sacrificios populares, por la delincuencia  organizada o espontánea de las calles; y por las otras, la delincuencia electoral y la acostumbrada de algunos gobiernos.
 
En su momento Diana Laura  subrayaba, lo que Colosio reiteraba. La imprescindible democratización, la reforma del poder público y de la política, para bien de las y los mexicanos. Después de tantos años el objetivo sigue, más que antes,  vigente: urge el cambio que el país demanda; en verdad,  no simulado y menos a favor de más de lo mismo o peor.
 
Así, para empezar, podría afirmarse que Luis Donaldo no descansa en paz, de entre otras, básicamente por tres razones.
 
LA PRIMERA es que su sacrificio, su crimen no ha sido completamente esclarecido. En el país de “no pasa nada”, el expediente social sigue abierto. Se sospecha que autores intelectuales, cómplices y complacientes beneficiados, nunca serán procesados y sancionados; y que en el colmo, en compañía de mediocres, serviles y corruptos, se exaltan homenajes y conmemoraciones del sacrificio y hasta se externan  hipócritas condolencias.
 
Palabras de Diana Laura, en muchas formas premonitorias: “a casi cuatro meses de distancia y ante el cariz que han tomado los recientes sucesos relacionados con el atentado, considero que será muy difícil saber la verdad en breve sobre la muerte de mi marido”.
 
LA SEGUNDA, muchas propuestas e ideales centrales siguen siendo válidos,  hoy como ayer, son reto y objetivo social,  reformar el poder para controlarlo y orientarlo  al servicio de la población y no al revés. Más aún cuando  las estructuras gubernamentales se han convertido,  en gran parte, en espacios de ineficiencia e irresponsabilidad, mediocridad e ineptitud, así como en centros de operación de complicidad, delincuencia  e impunidad. Gobernar al gobierno es un principio democrático; combatir al hampa electoral una prioridad nacional. Todo  está en manos  de la sociedad. En palabras de su viuda: “…Su lucha era contra la desigualdad y contra los privilegios de grupos o personas. Él reconoció que vivíamos en un México de mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades. Es lo que llamaba la arrogancia de las oficinas gubernamentales…”
Y LA TERCERA, la notoria pérdida de ideas y principios del partido al cual perteneció y del que muchos   esperan  más responsabilidad y compromiso verdaderos, que se reflejen en la vida cotidiana: democracia y justicia social.
Sostuvo Diana Laura, que Colosio”siempre dijo que no quería  concesiones al margen de los votos o al margen de la ley. El creía en la democracia y en su mente se había borrado toda presunción de la existencia de un partido de Estado. Sabía que México vivía otros tiempos”.
 
Extravío del PRI, notorio y costoso, acelerado por la partidocracia dominante, el hampa electoral y la ineficiencia-delincuencia   gubernamental. Mal de muchos. No hay prácticamente aspecto en el que no se note  separación respecto a los intereses  sociales y ciudadanos;  pérdida de credibilidad y confianza públicas;  falta de transparencia y rendición de cuentas;  ausencia de democracia interna;    conculcación, manipulación o limitación de  derechos y libertades de militantes y simpatizantes, como la de favorecer y premiar tránsfugas y oportunistas de otros partidos;  ética cuestionada y refugio de presuntos criminales y tratantes son, entre  otros,  notorios defectos de su vida interna y  presencia política actual.
 
Además, poca o nula utilización de diagnósticos actualizados y confiables de la problemática social y el ejercicio gubernamental;  irresponsable comunicación social, poco o ausente uso y aprovechamiento de  crítica y autocrítica,  dialogo y debates públicos; desinterés, desatención y poca interacción con expresiones ciudadanas y sociales; y, desde luego, notoria exclusión y falta de participación de militantes y simpatizantes.
 
Distanciamiento del interés público, mercadeo de votos y  pérdida de identidad continúan  favoreciéndose y caracterizándose por  clientelismo asistencial, favoritismo a reales o supuestos necesitados,  y  profesionalización de damnificación y remediación en  retrocesos y pérdidas financieras, político-gubernamentales y hasta en desastres naturales.
 
Millones de pobres y miserables, a pesar de simulación y engaño, de cara autopromoción y  escapismo, en la cotidianidad comprueban que el ideal está vigente, porque el logro no se alcanza y el avance sigue ausente.
 
Demasiados  hambrientos y sedientos de seguridad, justicia y bienestar. Inocultables sacrificios e injustas limitaciones de la población.
 
“El silencio no es ausencia. Tampoco afán de lejanía y mucho menos intención de abdicar…”. ¿”NUEVO” pri?
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