Perote es un municipio de contradicciones. Su valle abastece de agua a municipios poblanos y veracruzanos, como Xalapa, la capital del estado; aunque es la quinta reserva nacional de agua, curiosamente su población prácticamente no tiene agua potable, la mayoría consume agua de un pozo que no es apto para el consumo humano.
El alcalde Guillermo Franco Vázquez informó que Perote, específicamente el Valle del Cofre de Perote es la quinta reserva de mantos freáticos en el país, pero irónicamente su población padece desabasto de agua y sólo una mínima parte de los habitantes de la cabecera municipal tienen agua potable.
Actualmente el municipio cubre las necesidades de la población con agua del valle y de un pozo y por lo menos, dijo el edil, se requiere una inversión superior a los 30 millones de pesos para un programa de saneamiento y de agua potable.
Como ejemplo de los problemas, el munícipe dijo que apenas ayer se suministró de agua a la población de las colonias Azteca, Ampliación Azteca, Guerrero, El Pedregal, El Bosque, Ampliación del Bosque, Jardines, 5 de Octubre, Miguel Hidalgo; sus habitantes permanecieron sin el líquido durante casi ocho días y recibieron agua porque un particular compartió su pozo.
– ¿En su municipio cuántas personas realmente tienen agua potable?
– Necesitamos darle el servicio a un 30 o 40 por ciento de las comunidades y también de la población de la cabecera.
Así que aproximadamente 15 mil habitantes no tienen agua potable, reconoció el edil y aseguró que pronto se entregará un proyecto de saneamiento al Poder Ejecutivo, para construir dos plantas de tratamiento de aguas negras, así como plantas potabilizadoras para el agua que baja de la montaña y que sale del pozo.
A los pendientes sumó la necesidad de dar mantenimiento a la red hidráulica primaria y secundaria, sustituir la red que se construyó con tubos de asbesto e instalar el servicio a las colonias de nueva creación.
Como el Ayuntamiento de Perote no tiene recursos suficientes espera recibir el apoyo del Gobierno del Estado, pues solo la construcción de las plantas de tratamiento de aguas residuales implica una inversión de 30 millones de pesos para evitar las descargas a campo abierto.