La extorsión “tiene de rodillas” al empresariado y sus consecuencias pueden ir más allá de las pérdidas económicas, afirmó Arturo Blanco Hernández, presidente de COPARMEX Xalapa, quien reveló que su madre, de 80 años, murió días después de sufrir un derrame cerebral tras recibir una llamada de este tipo.
Blanco Hernández relató que su familia enfrentó recientemente un caso de extorsión telefónica que, de acuerdo con su testimonio, derivó en una crisis de salud de su madre. “Mi madre recibe una llamada, muere por la impresión días después y es un delito que no me lo cuentan, sino que lo hemos vivido en carne propia”, expresó.
Detalló que la mujer recibió la llamada, presentó un incremento de presión arterial y posteriormente sufrió un derrame cerebral. “Una señora de 80 años recibe una llamada, se le da una subida de presión altísima, derrame cerebral y a los días muere”, relató.
A partir de ese caso, el presidente de COPARMEX Xalapa pidió a las autoridades reforzar las acciones para prevenir, investigar y perseguir las extorsiones, particularmente las realizadas por teléfono. “Exigimos a las autoridades, desde cualquier esfera que tenga que ver con el tema de seguridad, que tomen mayores acciones preventivas y correctivas en este sentido”, sostuvo.
Blanco Hernández señaló que la extorsión telefónica es una de las modalidades más frecuentes y estimó que alrededor del 35 por ciento de los intentos consigue que las víctimas entreguen dinero. Advirtió que los adultos mayores se encuentran entre los sectores más expuestos, debido a que los responsables recurren a amenazas, engaños y simulaciones de emergencias familiares para obtener depósitos.
Agregó que el uso de herramientas tecnológicas ha ampliado las posibilidades de engaño, pues los delincuentes pueden recurrir a inteligencia artificial para imitar la voz de familiares. “Utilizan hasta inteligencia artificial y muchas herramientas tecnológicas para poder imitar la voz de alguna persona”, señaló.
El dirigente empresarial consideró que el combate a este delito enfrenta dificultades tanto por la falta de denuncias como por la complejidad para obtener pruebas e identificar el origen de las llamadas. “Quizá debiera haber muchos más elementos para interceptar ese tipo de llamadas, identificarlas, saber desde dónde operan. Sabemos que muchas son desde los mismos penales”, afirmó.
Blanco Hernández sostuvo que la inseguridad afecta la actividad económica y advirtió que ninguna empresa puede operar en condiciones adecuadas si no existen garantías mínimas de seguridad para propietarios, trabajadores y clientes.