A Marina, ni la Fiscalía de Orizaba ni el Instituto Municipal de la Mujer de Orizaba (IMMO) la apoyaron adecuadamente cuando decidió denunciar la violencia que sufría por parte de su pareja. Señaló que en la primera instancia se negaron a recibir su querella en varias ocasiones, mientras que en la segunda pretendían que conciliara con su agresor.
“Desde el 22 de junio de 2024, mis hijos me fueron arrebatados, sustraídos del hogar familiar por mi expareja cuando se enteró de que vine a denunciarlo por violencia física, sexual, económica y psicológica a la Fiscalía. Lo que duró mi decisión para denunciarlo fueron varias veces, porque yo vine a la Fiscalía y las fiscales Miriam y Melva no me quisieron recibir mi denuncia; me dijeron que yo lo iba a perdonar, que no denunciara, que mejor fuera al Instituto Municipal de la Mujer”.
Recriminó que en el Instituto Municipal le sugirieron llegar a acuerdos con su agresor, lo cual la revictimizó. “Mi expareja es una persona agresiva que me golpeó; incluso yo llevaba el cuerpo lleno de heridas y moretones cuando llegué al IMMO, y lo único que me dijeron es que no denunciara porque son procesos largos y tediosos, y que mejor nada más me tomara fotos a todos los golpes que tenía día tras día para ver hasta cuándo se me quitaban”.
Asimismo, el agresor manifestó a una de las abogadas de la dependencia que no se separaría de Marina porque era una excelente madre, cuidaba bien a sus hijos y aportaba para el hogar. Ante la falta de respuesta, acudió al Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Orizaba, donde solicitó asesoría para lograr un acuerdo pacífico y compartir la custodia, ya que nunca pretendió alejarlos de su padre, como él sí lo hizo desde hace 2 años.
Mencionó que, a pesar de existir instrucciones para que pudiera ver a los menores en el Centro de Convivencia Familiar (CECOFAM), el padre nunca los presentó en la sede de Córdoba. Sostuvo que actualmente, con las nuevas instalaciones de la Ciudad Judicial, tampoco ha cumplido con las citas en el CECOFAM de Orizaba; incluso, el hombre solicitó que las convivencias se realizaran en las oficinas del DIF, a pesar de que no es un lugar idóneo.