Ir a Menú

Ir a Contenido

Sección: Estado de Veracruz

Mario Delgado regresará el poder a los charros del SNTE

Dilemas educativos sin resolver

Jorge Salazar Garca Xalapa, Ver. 08/07/2024

alcalorpolitico.com


Click para ver fotos
Para iniciar esta colaboración se aclara primero lo que es un dilema. Este vocablo proviene de las raíces griegas “dis” (dos) y “lemma” (premisa o preposición). Se define como un argumento formado por dos proposiciones cuya afirmación o negación igual generan un conflicto ético. El dilema surge cuando una persona o grupo debe elegir un curso de acción entre dos alternativas consideradas igualmente malas o buenas. Uno de los más famosos es el dilema del “tranvía”. Se trata, obviamente de un tranvía, el cual transporta 5 pasajeros por una vía (A). El controlador del tráfico observa en la pantalla que en la misma vía, pero en sentido contrario, se aproxima otro tranvía. Sabe que el choque es inminente, pero también sabe que puede evitarlo si cambia la trayectoria del primero oprimiendo un botón. Cuando está a punto de hacerlo, observa que en la vía alterna (B) va caminando en medio de ella una persona. Y aquí nace el dilema: apriete o no el botón, su decisión no será buena. La situación generará un conflicto ético, cuyo grado de profundidad depende del bagaje moral, cultural y educativo de quién lo vive.

Evidentemente, una persona entrenada para reaccionar mecánicamente (soldado, fanático, inversionista) o formada en un modelo educativo conductista basado en “competencias y la calidad”, sin dudarlo desviaría el tranvía sacrificando al peatón. Tal decisión respondería a su deseo de obtener la mayor eficacia posible. Esta clase de formación es la que, precisamente, ha prevalecido en la educación básica en México desde la llegada del neoliberalismo (1982). Se capacita, no se educa; se instruye, no se forma; se entrena para trabajar y obedecer, no para vivir.



De ahí que cualquier egresado, adoctrinado en los “valores” empresariales, esencia de la educación por competencias, sin pensarlo salvaría a los 5 pasajeros. ¡Son cinco consumidores! Pues de acuerdo a John Stuart Mill, filosofo utilitarista y teórico del liberalismo clásico, en el mercader no hay bien ni mal; lo que importa son los resultados prácticos ($). Esa es, desde luego, la misma “moral” defendida en las guerras promovidas por genocidas. No existe dilema alguno, por ejemplo, en lanzar una bomba en un hospital infantil o escuela, para exterminar a un sólo soldado enemigo o inocular en miles de millones de personas sustancias que dañan la salud y matan. ¡El éxito en la tarea y las ganancias son primero!

Nuestra tragedia es que existan personas que asuman como normal lo anterior (los daños colaterales). Esto prueba lo exitoso que ha sido el modelo educativo basado en las reglas del libre mercado, manantial del cual brotan sujetos acríticos, superficiales, patológicamente narcisistas, convencidos de que si no se es millonario a los sesenta años, dijera Xóchitl, son pendejos fracasado.



Luis Hernández Navarro, editorialista de la Jornada, en su artículo “La larga travesía de la educación alternativa” publicada el pasado 2 de julio, expone dos dilema vigentes en el sistema educativo nacional. El primero “de si una enseñanza crítica y liberadora es posible en un país plenamente capitalista” es de carácter teórico-filosófico-pedagógico. El otro, que se refiere a “si es factible cambiar en el aula las reglas de un sistema escolar público con contenidos estandarizados” es de tipo pragmático-didáctico. Ambos han sido objeto de estudio del magisterio aglutinado en la CNTE (La Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación), los zapatistas, FLNS y normalistas rurales, principalmente. Para ellos, como anti-neoliberales, no hay dudas: el sistema no permitirá una educación liberadora y crítica, ¡sería suicidio! Por este motivo son combatidos, contenidos, reprimidos y bloqueado por el Estado capitalista. No obstante, aún así han resuelto positivamente esos dilemas en algunas comunidades.

Con la llegada de Morena al poder se creyó viable extraer la esencia neoliberal de la educación. Esa esperanza no sólo se frustró, ahora con Claudia Sheibaum se hace trizas con la señal enviada al nombrar a Mario Delgado, Secretario de Educación Pública. Dicha designación parece derivarse de la obediencia de Claudia a la Agenda 2030 de pintar de humanismo al capitalismo, para salvarlo de la crisis. El nuevo secretario de educación responde al perfil neoliberal requerido para no

tener dilema ético alguno cuando se le ordene reprimir a los maestros.

Revisando el pasado de Mario Delgado queda plenamente demostrada su entusiasta defensa, como senador, de la reforma educativa neoliberal. Además de votar a favor fue aliado del enemigo jurado del magisterio rebelde y de la educación gratuita, Claudio X González. Justificó su voto porque la reforma neoliberal, dijo, aseguraba a los alumnos “su incorporación permanente en la economía del conocimiento y al campo laboral mediante una educación de calidad”.

Cierto habrá un educación más “humanista” pero al modo del poder económico. Es decir aquella educación, científica, integradora, nacionalista y socialista aspirada durante el cardenismo no será posible desde la 4T. No hay duda, la becaria de la fundación Rockefeller, al nombrar a Delgado, le cumple a la banca judía internacional. Continuarán los programas paternalistas, dadivosos, verticales, concedidos como limosnas, pero también la injusticia, la exclusión, el racismo y, sobre todo la represión contra ese magisterio de vanguardia que demanda cambios en ese

estructura legal y burocrática diseñada para institucionalizar una formación utilitarista centrada en el tener y en la acumulación de capital.

Queda claro que a los judío neoliberales no les conviene una educación liberadora que desarrolle la conciencia crítica. Los educandos de su agrado son aquellos para quienes no existe otra realidad que la mostrada desde el poder económico y político. La consigna para Mario Delgado, entonces, será contener la organización independiente de sindicatos magisteriales o que los trabajadores democraticen sus estructuras. Le será fácil hacerlo dado que AMLO, con su reforma laboral, institucionalizar el peor charrismo de la historia sindical mexicana. Gracias a su contubernio con el poder económico las rebeldías de petroleros y maestros han sido sometidas reeligiéndose las mismas mafias que los saquean y traicionan. También está sucediendo con los telefonistas, donde Fco. Hernández rebasará el medio siglo de ser secretario general, gracias a Slim, Salinas y AMLO.

Al hecho de mantener bien maiceados a los dirigentes sindicales le llamaron “modernización”. Les permitieron robar sin media a cambio de pastorear el rebaño. Lo mismo se hizo con la modernización de la educación, cuyas directrices las dictaron los empresarios. Parafraseando las palabras de AMLO, los señores capitalistas seguirán recibiendo abrazos; y los trabajadores, sablazos. Pues eso, significa que no haya disminuido la carga impositiva al trabajo, al cual se le aplica impuestos de hasta la tercera parte del salario, mientras que al capital le cobran menos del uno por ciento. Y eso cuando se dejan. De ahí proviene la esclavitud moderna, el despojo, la inequidad e injusticia.



Retomando el asunto de los dilemas, resolver positivamente a nivel nacional los planteados, es indispensable cambiar el modelo educativo actual. Se necesita un revolución educativa desde la cual el magisterio nacional, padres de familia, trabajadores y sociedad civil acordaran lo conducente.

No obstante, conforme la crisis del capitalismo salvaje se agudice más, la brecha abierta por quienes le resisten irá permitiendo implementar pedagogías liberadoras y humanistas, como las de Célestin Freinet (La Educación por el Trabajo) y Paulo Freire (Pedagogía del Oprimido, 1970), por ejemplo. Los retos, por lo pronto, son reconstruir la consciencia de clase, recuperar el sentido de pertenencia y la voluntad para modificar la realidad. En este sentido, Freire dijo que “cuando el pueblo advierte que está siendo oprimido, también comprende que puede liberarse a si mismo” (Freire, 1974).

La CNTE y otras organizaciones democráticas ya han expresado su rechazo absoluto al nombramiento de M. Delgado quién fiel a su chapulinezco corazón ya se reunión con los corruptos charros del SNTE a quienes, seguramente, les regresará el poder para saquear a sus agremiados y hacer negocios desde todos los planteles educativos donde no existe la CNTE.



La entrega del país va en viento en popa. La banca judía, no el gobierno, seguirá dictando las reglas para que el País funcione como el capital lo determine.