En la Secretaría de Salud de Veracruz, la falta del sustituto de leche materna para niñas y niños de madres con VIH SIDA se ha convertido en un desabasto, manifestó Patricia Ponce Jiménez.
La Coordinadora del Grupo Sectorial VIH SIDA de Veracruz dijo que el problema no es la falta de voluntad política, sino la carencia de presupuesto para adquirir el insumo que requieren 130 infantes menores de 2 años.
“La reducción del presupuesto federal y estatal hacia la Secretaría de Salud de Veracruz le ha impactado e impedido comprar una serie de medicamentos e insumos”, señaló.
Expuso que, desde hace 15 días, los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS) de Poza Rica, Xalapa, Veracruz Río Blanco y Coatzacoalcos, reportaron el desabasto.
Explicó que son 130 niñas y niños menores de 2 años que nacieron sanos de madres con VIH SIDA que requieren el sustituto de leche materna.
“Gracias a que, durante los 9 meses de embarazo, las madres tomaron su tratamiento y sus hijos, que nacieron por cesárea, están sanos, es decir, no tienen VIH, pero hoy corren el riesgo de adquirir el virus si reciben amamantamientos maternos”.
Indicó que, por norma y por Ley, la Secretaría de Salud del Estado de Veracruz y las Secretarias de todo el país les tiene que ofertar sustituto de leche materna.
“El problema es que no hay dinero, no es falta de voluntad política. En este caso, no es que se esté negando, es que no hay recursos suficientes para comprar el insumo.”
El problema es que, en Veracruz, la falta de presupuesto ha originado un desabasto.
“Entonces lo que nosotros hicimos, como un compromiso ciudadano, es una campaña de recolección de botes de leche en polvo, que inició la semana pasada y que pretendemos que cierre el próximo sábado 11 en Plaza Lerdo (de esta ciudad)”.
La meta es recaudar mil botes de leche NAN fórmula 1, 2 y 3 para para garantizar por un mes el alimento a los 130 niños, esperando que en el inter la Secretaría de Salud pueda resolver la problemática.
“No queremos dinero, pero si alguien lo ofrece, lo aceptamos y comparamos, aunque preferimos que sea en especie; necesitamos mil botes de leche para darle de comer a estos ciento 30 niñas y niños, solamente durante un mes”.