México enfrenta un profundo deterioro institucional y ha perdido los pilares que sostienen al Estado de derecho, advirtió el profesor e investigador de Filosofía del Derecho de la Universidad de Salamanca, José Antonio Sendín Mateos, quien afirmó que no observa una salida clara a corto plazo para revertir esta situación.
Al participar en la serie “Resiliencia Democrática”, conducida por Eduardo Sergio de la Torre Jaramillo, director general de Glocal Consultores Asociados, el académico español realizó un diagnóstico severo sobre la realidad de los sistemas democráticos contemporáneos.
“En España nos queda sólo un sostén, uno de los tres pilares del Estado de derecho; en México, lamentablemente, ya ninguno”, afirmó.
Sendín Mateos explicó que los Estados constitucionales enfrentan cada vez mayores dificultades para ejercer plenamente sus funciones debido a factores como la influencia de corporaciones multinacionales y la pérdida de contrapesos institucionales.
A su juicio, la situación actual no representa el punto más crítico de la crisis, sino apenas el inicio de un proceso de deterioro más profundo.
“Yo creo que la situación en la que estamos sólo está en las primeras fases de su deterioro”, advirtió.
El especialista reconoció que observa con preocupación el debilitamiento de las instituciones democráticas y aseguró que actualmente no encuentra elementos que permitan prever una recuperación cercana.
“Yo sinceramente, en este momento no veo la forma como podríamos levantarnos”, expresó.
Frente a este panorama, sostuvo que la única alternativa para revertir el deterioro institucional depende de la ciudadanía y de su capacidad para exigir cambios que permitan recuperar principios fundamentales como la soberanía popular, la justicia y el respeto al Estado de derecho.
“La única solución está en manos del pueblo”, afirmó.
Añadió que únicamente una reacción social amplia podría impulsar una reorganización política capaz de reconstruir los contrapesos perdidos.
“Más allá de que el pueblo se canse y dé un golpe sobre la mesa y un golpe de timón, yo sinceramente no veo, al menos en el corto plazo, una solución”, señaló.
Incluso, reconoció que comparte este diagnóstico con sus propios estudiantes, a quienes advierte sobre las dificultades que enfrenta actualmente el ejercicio profesional del derecho.
“Yo ya se lo digo a mis estudiantes de primero cada vez que empiezan el curso: este no es ni mucho menos el mejor momento para trabajar con el derecho. No quiero desanimarles, pero las cosas están peor que nunca”, concluyó.