Volver a hacer una pijamada con su hija Liora Valentina, como acostumbraban cada viernes, es lo primero que desea Mirna Vargas después de tres años sin verla. Con ese anhelo llegó este lunes 2 de noviembre a Xalapa, tras caminar durante casi dos semanas desde la Ciudad de México para exigir a las autoridades judiciales que le permitan recuperar la convivencia con la niña, de 10 años.
“Ay, me gustaría poder hacer una pijamada. Hacíamos todos los viernes pijamada antes de que ya no estuviera conmigo y tal vez hacer una pijamada con ella”, respondió cuando se le preguntó qué sería lo primero que haría si consiguiera reencontrarse con Liora.
Mirna emprendió la caminata el pasado 21 de octubre, acompañada por Verónica Alonso, dirigente del colectivo Génesis. Su propósito fue llegar a la capital veracruzana, donde se encuentran las autoridades estatales a las que busca exponer el conflicto judicial que, asegura, le ha impedido ver a su hija desde hace tres años en un caso de violencia vicaria.
El recorrido le dejó ampollas, hinchazón en los pies y dificultades para caminar. Durante algunos tramos necesitó apoyarse en un bastón y recibió atención médica debido a las lesiones. Incluso, relató que una doctora le recomendó dejar de caminar. “Fueron muchos días de dormir en carro, de dormir en una gasolinera, del dolor de pies, de caer en shock por ver mis pies mal, porque la doctora me dijera que ya no puedo caminar. Fueron muchas cosas y ahorita estamos aquí”, expresó al llegar a Xalapa.
Más allá del desgaste físico, la madre explicó que decidió realizar la caminata para que Liora, quien actualmente vive en el puerto de Veracruz, sepa que continúa buscándola y que la separación no fue una decisión suya. “Busco estar con ella y como no se me ha permitido este acercamiento, vi totalmente esto una opción para poderle hacer ver a través de ustedes y que alguien le pudiera comentar que yo sigo buscando verla, que no la he abandonado o que sigo luchando por ella”, manifestó.
Su hija cumplirá 11 años
La niña está próxima a cumplir 11 años, una fecha que preocupa a Mirna por el tiempo que llevan separadas y porque teme que su hija haya construido una percepción distinta sobre su ausencia. Reconoció que, aun si consigue recuperar la convivencia, los tres años sin contacto habrán dejado consecuencias en ambas y tendrán que reconstruir la relación que mantenían.
“Creo que esto nos va a dejar marcadas a las dos. Creo que vamos a tener que construir una nueva historia”, expresó.
Según relató, la separación comenzó cuando Liora fue trasladada de la Ciudad de México al puerto de Veracruz. Desde entonces, enfrenta procedimientos familiares en ambas entidades, cuyas resoluciones considera contradictorias y que, sostiene, han impedido que pueda convivir con la menor.
Mirna afirmó que no ha sido sentenciada ni enfrenta un proceso penal judicializado que, desde su perspectiva, justifique la falta de contacto con su hija. Sin embargo, señaló que las solicitudes de convivencia han quedado sujetas a apelaciones, amparos y otros recursos legales que prolongan las decisiones judiciales.
Explicó que uno de los conflictos surgió cuando un juez familiar de Veracruz autorizó el depósito de la niña a favor de una hermana suya, pese a que, según su versión, existía una denuncia por retención de menor y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) intervenía en el caso.
También denunció que durante el último año su expediente ha pasado por tres jueces en Veracruz, mientras que algunas denuncias presentadas por ella llevan entre uno y dos años sin avances. “Se interponen muchos recursos por la parte contraria: apelaciones que duran un año en determinarse, amparos que duran un año o dos meses e incluso apelaciones que se ponen en doble efecto que paran completamente el juicio”, explicó.
Como parte de su visita a Xalapa, la mujer tenía programada una reunión a las 13:30 horas con autoridades estatales, gestionada mediante la Secretaría de Gobierno desde la Ciudad de México. Su petición principal es que se establezca un mecanismo que le permita volver a convivir con Liora y que se revisen los procedimientos relacionados con su caso.
La integrante del colectivo Génesis señaló que decidió hacer pública su situación después de agotar distintas gestiones legales, con la intención de que otras madres que enfrentan conflictos de convivencia con sus hijos también busquen ser escuchadas.
Recordó que, cuando comenzó el proceso, un abogado le advirtió que podría tardar hasta tres años en resolverse. Entonces le parecía imposible permanecer tanto tiempo sin ver a su hija. Hoy, ese plazo ya se cumplió. “Recuerdo que me solté a llorar, dije: ‘No puede ser tanto tiempo’. Y ya llevo tres años”, contó.
Pide ayuda a Nahle
Posteriormente, tras llegar al Centro de la Capital, frente al Palacio de Gobierno, la madre hizo un llamado a la gobernadora Rocío Nahle García para exponerle su caso.
“Yo sé que ella pudiera no tener en cuenta mi caso, sé que es mujer y que puede tener esta sororidad, entiendo que va a alinear todo para que el piso sea parejo. Yo lo único que estoy pidiendo es que lean mi caso y que vean todas las pruebas que se las he entregado, para que pueda haber esta imparcialidad que se maneja como justicia pronta, expedita e imparcial, que es lo que considero que no se ha dado en mi caso”, comentó.
Vargas señaló que el Tribunal de Justicia no ha propiciado que el caso transcurra de la mejor manera, además de existir lentitud por parte de las fiscalías, ya que tiene interpuesta una denuncia por retención de menor ante el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), la cual no ha tenido ningún avance desde hace más de un año.
“De la mía, cuando yo he llegado a ver, la cambian ya de MP y tienen que retomar la carpeta, la tienen que volver a leer y yo no vivo en Veracruz, tengo que estar yendo, tengo que estarme incluso quedando a veces en los ADO por todo el gasto, el gasto que también llevo en la Ciudad de México, ir de entrada por salida y con mi computadora trabajar en el ADO; esto no se dimensiona todo lo que se tiene que estar haciendo para poder llevar un juicio acá. Yo le pediría a las autoridades de Veracruz que se abstengan ya del juicio acá, ya había un juicio en la Ciudad de México e insisten en tenerme en dos juicios”, refirió.
La madre de Liora Valentina destacó que su hija se encuentra bajo el cuidado de su hermana en la ciudad de Veracruz desde hace tres años, tiempo en el cual no ha podido convivir con ella. “Ninguna autoridad está apoderando que yo pueda ver a mi hija, no tienen una sentencia en mi contra, no tienen una judicialización, las carpetas están detenidas y no avanzan, pero sigo siendo esa persona violentadora para ellos. Tengo cinco periciales psicológicos, en ninguno muestro rasgos de violentadora y no sé qué más quieren de mí. ¿Qué más quieren de mí? ¿Qué es lo que necesitan de mí para que yo pueda ver a mi hija?”, concluyó.
Ahora, después de los días de caminata, las noches dentro de un automóvil y el dolor que le dejó el recorrido, Mirna espera que su llegada a Xalapa contribuya a conseguir el reencuentro con Liora.