La muerte de Alberto Israel Jasso Cruz, profesor del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) de la Ciudad de México, ha provocado una intensa discusión pública luego de que el docente difundiera un video de despedida en el que afirmó que decidió quitarse la vida tras ser acusado de presunto abuso sexual por una alumna, acusación que aseguró era falsa.
En la grabación, difundida horas antes de su fallecimiento, el maestro sostuvo que nunca realizó conductas de naturaleza sexual contra la estudiante y aseguró que su decisión obedecía a la desesperación provocada por las consecuencias personales, familiares y laborales derivadas de la denuncia.
"No me estoy quitando la vida porque sea culpable. Me la estoy quitando como una forma de protesta. Yo jamás toqué a esa alumna con una intención sexual ni de ninguna otra manera que pudiera interpretarse como acoso", se le escucha decir en el video.
El profesor también cuestionó el procedimiento seguido tras la denuncia y afirmó que fue separado de sus funciones antes de que existiera una resolución sobre el caso.
El mensaje a otros docentes
En el mismo video, Jasso dirigió un mensaje a otros profesores, recomendándoles mantener una relación estrictamente profesional con sus estudiantes para evitar situaciones que, desde su perspectiva, pudieran derivar en conflictos similares.
Menciona en la grabación que una acusación de esta naturaleza puede generar consecuencias irreversibles aun cuando no exista una sentencia judicial, al señalar que la pérdida del empleo, el rechazo social y el deterioro familiar ocurren desde las primeras etapas del proceso.
El caso se convirtió rápidamente en tendencia en redes sociales, donde surgieron posturas encontradas. Un sector de usuarios consideró que el fallecimiento evidencia la necesidad de fortalecer el principio de presunción de inocencia, al señalar que las personas investigadas pueden enfrentar un juicio social antes de que concluyan las investigaciones o exista una resolución judicial.
Otro grupo recordó que las denuncias por presuntos delitos sexuales deben investigarse con seriedad y sensibilidad, especialmente cuando involucran a menores de edad, advirtiendo que casos como éste no deben utilizarse para desacreditar a quienes denuncian violencia sexual.
Especialistas en derecho consultados en diversos espacios públicos han señalado que ambos principios son compatibles: proteger a las posibles víctimas mediante investigaciones oportunas y, al mismo tiempo, garantizar el debido proceso y la presunción de inocencia de las personas denunciadas.
Hasta el momento de esta publicación, ni la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ni el Instituto de Educación Media Superior (IEMS) han emitido un posicionamiento oficial que confirme el estado procesal de la denuncia mencionada por el profesor o que determine si existía una carpeta judicializada en su contra.
Tampoco existe una resolución de autoridad que confirme o descarte la responsabilidad penal del docente, por lo que las circunstancias relacionadas con la denuncia permanecen sin una conclusión oficial.
Mientras tanto, el caso continúa generando un amplio debate nacional sobre la forma en que deben atenderse las denuncias por delitos sexuales, el impacto que tienen las acusaciones en la vida de las personas involucradas y la necesidad de equilibrar la protección de las víctimas con el respeto al debido proceso y a la presunción de inocencia.