La Alianza Mexicana Contra el Fracking advirtió que “no hay fracking sustentable” y lanzó un posicionamiento crítico frente a la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de evaluar esta técnica mediante un comité técnico-científico.
A través de publicaciones en la red social X, el colectivo cuestionó que la discusión se pretenda encauzar como un tema meramente tecnológico, cuando se trata de una decisión de fondo que impacta territorios, comunidades y derechos humanos; afirmaron.
En ese sentido, remarcaron: “No hay ‘fracking sustentable’, ni ‘fracking responsable’, ni maquillaje tecnológico que borre 2 décadas de evidencia científica sobre sus impactos ambientales, sociales y sanitarios”.
La organización recordó que la fractura hidráulica no es ajena a la región Huasteca, donde existen antecedentes y potenciales zonas de intervención en municipios de la franja limítrofe entre Veracruz y Puebla, como Castillo de Teayo, Tihuatlán y Álamo, así como Venustiano Carranza, Xicotepec de Juárez y Francisco Z. Mena.
En un comunicado fechado el 13 de abril de 2026, la agrupación fue más allá y advirtió que el diseño mismo del comité podría estar sesgado desde su origen. “Un comité cerrado, tecnocrático y sin posibilidad real de concluir que el Estado Mexicano debe prohibir el fracking, sería una simulación para legitimar una decisión ya tomada”, señala el documento.
Asimismo, subrayaron que “la discusión no puede reducirse a cómo extraer más gas ni a qué tecnología usar para hacerlo”, al tiempo que insistieron en que “el fracking no es un asunto meramente técnico, es una decisión política, territorial, climática y de derechos humanos”.
El colectivo también cuestionó la narrativa de soberanía energética ligada al gas no convencional, al advertir que “convertir la dependencia actual en una apuesta por más extracción fósil, más infraestructura gasífera y más sacrificio territorial no es soberanía energética”, sino la profundización de un modelo que, sostienen, ha generado afectaciones ambientales y sociales.
En esa línea, recalcaron que el País no debe enfocarse en perfeccionar esta técnica, sino en abandonarla: “No se trata de buscar nuevas coartadas técnicas para prolongar la dependencia fósil de México, sino de asumir decisiones para dejarla atrás”.
Finalmente, la Alianza Mexicana Contra el Fracking estableció una serie de condiciones mínimas para que el comité tenga credibilidad pública, entre ellas que su mandato no esté limitado a optimizar el uso del fracking, que exista la posibilidad real de recomendar su prohibición y que todo el proceso sea transparente. De lo contrario, advirtieron, “no se tratará de un espacio de evaluación, sino de un mecanismo para legitimar una decisión ya tomada”.