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Sección: Estado de Veracruz

No se permitirán proyectos de fracking en cuenca Tampico-Misantla: Sheinbaum

- “Es social y ambientalmente inviable; entonces, lo vamos evidentemente a reconocer”

- Acatará sugerencia de científicos sobre viabiidad de explotación de gas en yacimientos no convencionales

- Propusieron aumentar producción en áreas convencionales aunque no bastaría para logar la soberanía energética

José Topete Xalapa, Ver. 06/08/2026

alcalorpolitico.com


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El grupo científico convocado por el Gobierno federal recomendó no explotar gas de yacimientos no convencionales en la cuenca Tampico-Misantla, que comprende parte de Veracruz, informó este jueves durante la conferencia matutina de la Presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional.

La conclusión forma parte de un avance de los trabajos realizados por 54 especialistas para evaluar la viabilidad técnica, ambiental, económica y social del fracturamiento hidráulico en México.

Para Veracruz, la recomendación implica descartar, por ahora, proyectos de fracking en Tampico-Misantla, aunque se mantiene la posibilidad de aumentar la producción de gas en yacimientos convencionales del estado.

Rosaura Ruiz, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, explicó que el análisis fue dividido en áreas de ingeniería, agua, impacto, planeación y prospectiva.

“El grupo se desarrolló en 4 comisiones: ingeniería, agua, impacto, planeación y prospectiva. Hubo mesas de diálogo con especialistas de Estados Unidos y Canadá, con PEMEX, CFE y la Secretaría de Energía”, señaló.

La comisión propuso aumentar la generación eléctrica con fuentes renovables, mejorar la eficiencia energética, elevar la producción nacional en yacimientos convencionales, reducir la quema de gas en campos petroleros y reforzar las medidas de protección ambiental. Los especialistas advirtieron, sin embargo, que esas acciones no bastarían para alcanzar la soberanía energética.

“México importa de Estados Unidos el 75 por ciento del gas que consume. Estas recomendaciones buscan reducir la dependencia de gas natural importado; no obstante, México no alcanzaría la soberanía energética sólo con estas acciones”, expuso la comisión.

Alma América Porres, doctora en Geofísica y exfuncionaria del Instituto Mexicano del Petróleo, informó que el 58 por ciento del gas consumido en el País se destina a la generación eléctrica, el 19 por ciento a PEMEX y el 12 por ciento a la industria. Añadió que el consumo mantiene una tendencia al alza y que el 93 por ciento del gas importado procede de yacimientos no convencionales.

Ante ese escenario, la comisión recomendó que PEMEX diseñe un plan para elevar la producción en campos convencionales de Burgos, Tampico y Veracruz. La propuesta distingue entre la extracción convencional en territorio veracruzano y el aprovechamiento mediante fracking en Tampico-Misantla, descartado en el avance presentado en Palacio Nacional.

Presidenta aceptará la recomendación

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que su administración aceptará la recomendación de los especialistas y no permitirá proyectos de fracturamiento hidráulico en esa región.

“Nos piden prohibir la explotación de gas no convencional en la cuenca Tampico-Misantla, principalmente Veracruz y una parte del sur de Tamaulipas, porque es social y ambientalmente inviable. Entonces, lo vamos evidentemente a reconocer”, afirmó Sheinbaum.

La restricción no responde únicamente a las características geológicas de la cuenca. El comité consideró la densidad poblacional, la presencia de comunidades indígenas, la dependencia económica de las poblaciones respecto del territorio y el valor ambiental, social y cultural de la región.

La cuenca Tampico-Misantla se extiende hacia zonas de la Huasteca de San Luis Potosí y la Sierra norte de Puebla. De acuerdo con Leticia Merino Pérez, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, se trata de territorios con ocupación histórica, presencia indígena y actividades productivas vinculadas directamente con el suelo, el agua y los ecosistemas. “Estos territorios tienen alto valor ambiental, social y cultural. Por eso hicimos esta sugerencia”, explicó la especialista durante la presentación del informe.

Los expertos revisaron las características de los yacimientos, las técnicas de exploración y extracción, la disponibilidad de agua, los efectos sobre acuíferos, suelo, aire y salud, así como la viabilidad económica, el marco normativo y las alternativas para disminuir el consumo de gas.

También participaron en mesas de trabajo la Secretaría de Energía, Petróleos Mexicanos, la Comisión Nacional del Agua, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, además de especialistas de Estados Unidos y Canadá. El informe presentado no constituye una resolución definitiva sobre todas las cuencas, sino una primera fase de investigación.

La comisión estimó que México cuenta con recursos prospectivos de gas no convencional por 141.5 billones de pies cúbicos, distribuidos principalmente en las cuencas de Burgos, Sabinas-Burro-Picachos y Tampico-Misantla.

Los especialistas aclararon que esa cifra representa un potencial geológico y no una reserva comprobada. Para determinar cuánto gas puede recuperarse, sería necesario realizar estudios de campo, perforar pozos exploratorios, medir las características de las formaciones y analizar si la extracción es técnica y económicamente posible.

Evaluación continuará

Aunque se propuso prohibir cualquier aprovechamiento en Tampico-Misantla, el comité recomendó continuar la evaluación en la cuenca de Burgos, en Tamaulipas, y en Sabinas-Burro-Picachos, entre Coahuila y Nuevo León.

Esa recomendación no significa que el Gobierno haya autorizado el fracturamiento hidráulico en esas regiones. Únicamente permite avanzar en estudios científicos para conocer las reservas, la disponibilidad de agua salada, los costos de producción y los posibles impactos sobre las comunidades y los ecosistemas.

El análisis se realizó ante la dependencia de México del gas natural importado. El País consume alrededor de 9 mil 100 millones de pies cúbicos diarios y adquiere de Estados Unidos cerca del 75 por ciento de ese volumen.

El 58 por ciento del gas se destina a la generación eléctrica, el 19 por ciento al autoconsumo de PEMEX, el 12 por ciento a la industria y el 11 por ciento a hogares y comercios. Además, alrededor del 70 por ciento de la electricidad del País se genera con gas natural.

Sin políticas para contener la demanda, el consumo podría aumentar a 10 mil 800 millones de pies cúbicos diarios en 2030. La comisión advirtió que una dependencia de esa magnitud expone al País a interrupciones en el suministro, variaciones de precios y decisiones tomadas fuera del territorio nacional.

Antes de recurrir al gas no convencional, los especialistas plantearon 4 medidas: aumentar la generación eléctrica mediante fuentes renovables, mejorar la eficiencia energética, incrementar la producción de gas en yacimientos convencionales y reducir la quema del combustible en campos petroleros.

La comisión calculó que los programas de eficiencia energética podrían reducir el consumo en aproximadamente 500 millones de pies cúbicos diarios. También estimó que una mayor actividad en campos convencionales y el aprovechamiento del gas que actualmente se quema podrían aportar hasta 2 mil 400 millones de pies cúbicos diarios adicionales. Entre las regiones con potencial convencional se mencionaron Burgos, Tampico-Misantla, Veracruz y las cuencas del sureste. Sin embargo, aun con esas acciones, la producción nacional no sería suficiente para cubrir toda la demanda.

“Con estas medidas se puede reducir la dependencia de gas natural importado, pero México no alcanzaría la soberanía”, señaló Alma América Porres Luna, especialista en exploración y producción de hidrocarburos.

Para continuar los estudios en Burgos y Sabinas-Burro-Picachos, el comité estableció como condición que no se utilice agua dulce. Los expertos explicaron que los acuíferos superficiales y subterráneos de esas regiones ya abastecen el consumo humano, la agricultura, la ganadería y los ecosistemas.

José Antonio Hernández Espriú, director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, señaló que un pozo de fracturamiento hidráulico puede requerir entre 50 mil y 70 mil metros cúbicos de agua. Cerca del 90 por ciento del fluido utilizado en el proceso está compuesto por ese recurso.