A diferencia de años anteriores, este 2026 el obispo de la Diócesis de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, no acudió a la bendición del arco colocado en la catedral “San Miguel Arcángel” como parte de los festejos al santo patrono de la ciudad para la Iglesia Católica.
Feligreses del municipio de Tehuipango, encargados de elaborar la artesanía y montarla en las tres puertas del templo, esperaron la llegada del jerarca católico. Los pobladores de dicha demarcación, enclavada en la sierra de Zongolica, trabajaron durante horas en la confección de los adornos y realizaron aportaciones económicas para adquirir los materiales.
A pesar de que Tehuipango figura entre los municipios con mayor rezago en el país, los creyentes reunieron recursos para la compra de flor de cucharilla, semillas de trigo, ramas de pino fresco, frijol, arroz y confeti. Los artesanos pasaron la noche en el atrio de la catedral y concluyeron la ofrenda a tiempo para entregarla esta tarde. Sin embargo, el Obispo no se presentó al acto tras argumentar que atendía otra reunión.
La inasistencia causó desaliento entre los asistentes, debido a que la obra ornamental, elaborada por devoción a san Miguel Arcángel, no recibió la bendición episcopal. Varios de los participantes viajaron a Orizaba desde comunidades situadas a cuatro horas de distancia, en los límites con el estado de Puebla.
En sustitución del Obispo, la bendición estuvo a cargo del párroco de la catedral, Demetrio Landa, en compañía del párroco de Tehuipango, Marcelo Pacheco Álvarez. Personas que transitaban por el Centro de Orizaba y que se acercaron para ver cómo se colocaron estos arcos, comentaron que el sector indígena requiere de mucha atención por parte de los sacerdotes y hoy era una muy buena oportunidad para que su Obispo se los demostrara.