Después de casi una década de desarrollo, un equipo de académicos, académicas y una egresada de la Facultad de Odontología de la Universidad Veracruzana (UV), Región Veracruz, obtuvo la patente de un dispositivo que busca cambiar la forma en que se enseñan y elaboran las prótesis dentales totales en México: el paralelizador de planos protésicos.
La autoría es de los académicos Laura Roesch Ramos, Flora Moreno Marín, Aura Leonora Mora Sánchez, Manuel Mantilla Ruiz y Antonio de Jesús Zapién Uscanga, así como de Alejandra Pérez Pérez, egresada de la Maestría en Rehabilitación Oral.
El invento, patentado recientemente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), fue gestado en la Clínica de Prostodoncia Total de la UV como respuesta a una necesidad cotidiana en la atención a adultos mayores que han perdido la totalidad de sus órganos dentarios, explicó a Universo Roesch Ramos, directora de la facultad.
La también responsable de la clínica y líder del equipo de inventores señaló que el reto para el dentista es “devolver al paciente las dimensiones que tenía de manera natural, guiándose por líneas faciales que, en teoría, son paralelas entre sí”.
Tradicionalmente, los rehabilitadores trazan líneas en el rostro del paciente o calculan “a ojo” el plano protésico, lo que puede derivar en prótesis desalineadas cuando el paciente sonríe, detalló Roesch Ramos.
El nuevo dispositivo, agregó, modifica un aparato ya existente, al incorporar niveles de burbuja y un segundo piso estructural que permite obtener, de forma tangible y simultánea, los planos bipupilar, bilobular y de Camper (línea imaginaria que se extiende desde la zona de la oreja hasta la base externa de la nariz).
Por su parte, Antonio de Jesús Zapién señaló: “Con el nivel de burbuja nos aseguramos de que todos los planos queden completamente alineados. Lo que antes nos tomaba 15 minutos, ahora lo hacemos en 5, con mayor exactitud”.
Al respecto, Manuel Mantilla Ruiz, añadió: “Estos planos ya no los adivinamos. Ahora tenemos una referencia real”.
La idea nació en 2015, cuando Alejandra Pérez –entonces estudiante de Maestría– y Roesch Ramos identificaron la dificultad de los alumnos de licenciatura para determinar el paralelismo del plano oclusal.
El primer prototipo tenía un solo nivel frontal y con apoyo del cuerpo académico (CA) Materiales Dentales y Odontología Integral se añadió un segundo nivel para el plano bipupila y se aumentaron las dimensiones.
El proyecto derivó en una tesis de Licenciatura y otra de Maestría, y en 2023 inició formalmente el trámite ante el IMPI para patentar el invento, con acompañamiento de Arely González Hernández, enlace regional de la Oficina de Transferencia de Tecnología (OTT) de la UV, quien se encargó de realizar las gestiones.
“Ver que el paralelizador funciona y que tenemos el reconocimiento es muy satisfactorio y motivante”, comentó Roesch Ramos; “al principio todo el aspecto económico lo cubrimos nosotros, los estudiantes e integrantes del cuerpo académico. Después, la Universidad nos respaldó con el proceso jurídico y el uso de laboratorios”.
Los inventores ya piensan en la siguiente etapa: reproducir el dispositivo para que cada estudiante de la Facultad cuente con uno; la meta es utilizar impresión 3D para reducir costos y aumentar precisión, pues el prototipo actual se ensambló manualmente.
Aunque la patente pertenece a la UV, el equipo busca que el paralelizador llegue al campo clínico y, eventualmente, a consultorios pequeños: “Cualquier dentista general hace prótesis total y si logramos un costo accesible, cualquier consultorio podría tenerlo”, indicó Roesch Ramos.
Por ahora, el siguiente paso es producirlo localmente y evaluar su distribución: “Nos gustaría que el procedimiento se vuelva estándar”, añadió Mantilla Ruiz.
Para el equipo, el logro también es una invitación a los estudiantes: “Si tienen una idea, busquen un equipo, acérquense a sus maestros y no se queden sólo con lo aprendido en las aulas. Nuestra Universidad tiene el recurso humano y los espacios para echar a andar cualquier innovación”, afirmó Zapién Uscanga.
Finalmente, Laura Roesch definió las cualidades y ventajas del invento: “Es un dispositivo práctico, exacto y que agiliza el tiempo para devolver al paciente el paralelismo necesario para una prótesis adecuada”.