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Opina sobre el Concurso nacional de plazas docentes del ciclo escolar 2012-2013

Le preocupa que gobiernos estatal y federal desvaloren la asignación de plaza a normalistas

25/07/2012

alcalorpolitico.com

A la sociedad veracruzana:

Agradezco de antemano la publicación de la presente carta pública en la cual, en mi derecho a la libre expresión manifiesto mi opinión acerca del Concurso nacional para el otorgamiento de plazas docentes para el ciclo escolar 2012-2013.

Dicho proceso, finalizado en fechas recientes, ha sido el resultado de un proceso continuo de mejora en la calidad educativa a nivel nacional; hecho que considero que todo profesor comprometido con la educación apoya, pero que al mismo tiempo hace latente la preocupación en torno a una realidad desvalorada cada vez con más frecuencia para el Gobierno estatal y federal; y es la asignación de plaza a egresados de escuelas normales.

Como egresado de una escuela Normal pude recorrer ampliamente por gran cantidad de contenidos pedagógicos, legales, filosóficos y organizativos de nuestro sistema educativo. Por ello no puedo estar en contra de una evaluación, ya que soy consciente que es la mejor forma de reconocer las competencias docente y la calidad de quienes buscan obtener una plaza.

Sin embargo hay muchos que bajo la lógica de su pensamiento sostienen la necesidad de una evaluación para la obtención de una plaza docente y la no asignación de plaza a normalistas con argumentos inválidos tales como el cuestionar que si así como nosotros exigimos que el Gobierno otorgue plazas a todos los egresados de normales públicas, el ISSSTE o el IMSS están obligados a contratar a todos los egresados de la carrera de Medicina de una determinada Universidad pública o si acaso los egresados de otras universidades no están igualmente capacitados para ejercer tal profesión.

Conozco una gran cantidad de argumentos y posturas que hablan sobre este problema, gente que afirma que el Gobierno no tiene dinero para contratar profesores o que se busca mejorar la calidad de la educación para que sólo los mejores profesores ocupen esas plazas.

La realidad es que muchos de estos argumentos son válidos, pues garantizar la igualdad a todos los mexicanos para ejercer una profesión es un pilar de nuestra sociedad.

Sin embargo, es necesario reconocer el papel social que funge el educador. La realidad es que mientras el Gobierno está obligado a prestar al mismo nivel el servicio de salud como el de educación, esta última es impartida por el estado, tanto en los contenidos que se aborden dentro del aula como en la esencia del humanismo social que lleva en sí misma la escuela Básica.

Recordemos que, constitucionalmente, los planes y programas para la educación Normal están regulados por la SEP, al mismo nivel que lo hace con los tres niveles de educación Básica.

A los normalistas no nos enseñan principios seleccionados por un Comité académico externo sino aquellos contenidos fundamentados en la concepción educativa que tiene el Estado mexicano. En otras palabras, el Gobierno es quien nos enseña y nos prepara durante cuatro años para ejercer una profesión humanista y que sea la encargada de llevar educación, luz y cultura a toda una nación.

El normalismo no es modelo educativo independiente. Es un sistema que educa para educar y forma para transformar un país. Por ello es ilógico que en 2012, en tiempos en los cuales se pretende mejorar la calidad educativa se busque prescindir de valiosos elementos que con esfuerzo han culminado una formación impartida por el mismo Gobierno que hoy limita la cantidad de elementos que ejercerán en un futuro.

¿Acaso no quieren hacer creer que el normalismo va en decadencia? Y si es así, entonces ¿Por qué el Gobierno sigue promoviendo reformas educativas a la educación Normal, actualizando sus contenidos a los enfoques educativos actuales y educando generaciones para que nunca ejerzan?

El Licenciado en Educación Preescolar, Primaria, Secundaria, Física y Especial fue formado para trabajar en las escuelas.

Soy consciente de que no podemos negarnos la evaluación, porque es una verdad, que el contenido del mismo corresponde en su totalidad a lo que hemos estudiado durante los cuatro años de nuestra formación inicial, sin embargo, nosotros y gran parte de la sociedad veracruzana conoce que aún hacen falta profesores.

¿Acaso el estado de Veracruz solamente necesita los 50 profesores de educación Primaria y 7 de Educación especial para el mismo número de plazas que fueron concursados en fechas recientes? ¿En dónde queda el compromiso de mejorar la calidad educativa reduciendo el número de plazas que se ofertan para un sistema educativo que todavía necesita de profesores para cubrir los espacios de aquellos sonados casos en escuelas en las que no hay profesor? o ¿Seguimos respondiendo a intereses políticos y sindicales para la asignación de estas plazas, al más puro estilo del autoritarismo y la ilegalidad que ha caracterizado al Gobierno durante muchos años?

Callar la voz nos hace sumisos pero cómplices. Hace 3 años, cuando se realizó un movimiento estudiantil de escuelas normales, conseguimos un histórico acuerdo que nos otorgaba 30 puntos en dicho examen a egresados de escuelas normales. Hoy ante la desaparición de la aplicación de dicha evaluación adicional en la convocatoria, por los motivos que hayan sido, el Gobierno del estado a través de funcionarios públicos se comprometió verbalmente en repetidas ocasiones a otorgar plazas para todos los egresados de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen”. Hoy ese compromiso no se ha cumplido, quedando en tela de juicio el apoyo incondicional de las mismas autoridades encabezadas por el gobernador Javier Duarte, hacia a mayoría de los egresados de nuestra Casa de Estudios que hoy no tienen una plaza docente, dejando un daño permanente al normalismo veracruzano.

Pienso que aquellos normalistas y profesores en general, que somos conscientes de las necesidades educativas de estos tiempos necesitamos seguir luchando por aquello que por formación y vocación profesional es nuestro. El derecho a educar para lo cual fuimos instruidos durante cuatro años en las aulas de una escuela normal.

Atentamente

Daniel Salazar Hernández

Egresado de la licenciatura en Educación primaria de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen”.
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