Organizaciones liberales y civiles se manifestaron por la aplicación de la Ley de Responsabilidades de Servidores Públicos en contra del alto funcionario del Gobierno estatal –Erick Lagos Hernández– que durante su comparecencia se hizo acompañar del arzobispo Hipólito Reyes Larios, al considerar la existencia de una violación del estado laico, sobre todo cuando el prelado eclesiástico abiertamente lo postula como candidato a un cargo de elección popular.
En conferencia de prensa, Arturo Jaramillo Palomino, presidente del Frente Liberal Veracruzano Jesús Reyes Heroles a nombre de las organizaciones Filosofía, Cultura y Arte de Veracruz, A. C., Avanzada Liberal Democrática, A. C., Expresión Ciudadana, A.C. y del Consejo Supremo Masónico del Estado de Veracruz, entre otras comentó que de antemano se sabe que no se aplicará esta ley por quien debe hacerlo, “no podemos quedarnos callados y silenciosos, porque seríamos cómplices de las irregularidades que están sucediendo en el país”.
No va a pasar nada, no podemos obligar que se ejecute la Ley de Responsabilidades Públicos, pero sí que lo registre la historia que tenemos el valor suficiente, para evitar que el poder público se regenere.
Jaramillo Palomino insistió en que la primera violación del estado laico se da con la permanencia del arzobispo Hipólito Reyes Larios en un acto político, pero más cuando abiertamente postula como candidato a un cargo de elección popular a este funcionario de primer nivel.
“Es una mentada de madre, les puedo decir –y perdónenme la expresión-–, no debió de haberse metido, es altamente peligroso, es altamente una majadería y no solamente debemos quedarnos callados, el estar silencioso caeremos es ser cómplices de lo que está sucediendo en el país”, añadió.
Este alto funcionario, dijo, se pudo haber acompañado de cualquiera, de mariachis, de tacos, estoy de acuerdo; pero el hecho de haber llevado al Arzobispo, viola la laicidad del Estado, establecido en los artículo 3 y 24 constitucionales, éste último habla que cada quien tenga la religión que quiera, pero separando las funciones de los servidores públicos, pero separando sus sentimientos religiosos, añadió.
Calificó de imprudente la postura asumida por el Arzobispo de Xalapa, al abordar de manera pública cuestiones político electorales, ya que deja entrever el maridaje entre la Iglesia Católica y el poder público estatal.
“Debemos entender que en etapas político electorales, los sacerdotes agarran partidos unos son panistas, unos son perredistas y otros son priístas y hacen proselitismo en el púlpito, entonces el chiquito y el grandote meten la nariz donde no debe ser, ¿Por qué? Porque el servidor es complaciente, alcahuete, que le importa poco el estado laico”, finalizó.