Aunque se ofrecieron gratis en tiempos de crisis afectiva por la angustia y el estrés de una recesión económica, casi nadie, aceptó el abrazo, así que la laza Lerdo prácticamente se quedó vacío, cuando un grupo de cinco jóvenes cristiano llegó para regalar apapachos.
El afecto gratuito de los jóvenes sorprendió a la sociedad xalapeña, y como en el parque Juárez se quedaron con los brazos extendidos, caminaron unos metros para empezar con su manifestación de afecto en la sede de todas las manifestaciones: en la Plaza Lerdo.
En más de una ocasión corrieron tras los paseantes del centro histórico para conseguir que aceptaran su apapacho; hasta se disfrazaron de luchadores para logar simpatías, pero el insulto y el rechazo superó sus buenas intenciones de hacer vigente aquella frase que se aplica para el 14 de febrero. “El regale afecto no lo compre” se quedó sin efecto, pero no los desanimó.
“Nosotros somos un grupo de chavos de una congregación cristiana, no professamos ninguna religión simplemente queremos sacarle una sonrisa a la gente, que se olvide de sus problemas”
Y explicó Israel López Guzmán porque en más de una ocasión tuvo que sortear los insultos, sobre todo de los varones que exigían respeto a su identidad sexual
Aunque con pena, más de uno sí aprovecho y disfrutó la oferta, como los policías que rondaban en el primer cuadro de la ciudad; y no les fue tan mal para ser su primer día de apenas una hora de trabajo porque entre todos repartieron hasta 300 abrazos.