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La paciencia de madres y padres de familia de alumnos de la Escuela Secundaria Técnica Industrial No. 163 llegó a su límite. Lo que debió ser una mejora en la infraestructura educativa se ha convertido en un símbolo de retraso, omisiones y promesas incumplidas.
Desde hace 2 años, la construcción de 4 aulas en este plantel (ubicado en la colonia Las Haciendas II) permanece inconclusa, pese a que su entrega estaba programada para 2024. Hoy, la obra sigue detenida, afectando directamente a decenas de estudiantes que ven vulnerado su derecho a una educación digna.
La realidad dentro de la escuela es alarmante: alumnos que deberían estar en salones adecuados reciben clases en condiciones improvisadas. Algunos toman lecciones de forma virtual, mientras otros se resguardan bajo los árboles o en pasillos, cuando el clima lo permite. Una situación que, aseguran los padres, es inaceptable.
A lo largo de meses, los tutores han buscado respuestas con la empresa encargada de la obra, sin obtener resultados concretos. Aunque en repetidas ocasiones se les ha prometido la conclusión de los trabajos, estas promesas no se han cumplido desde marzo de 2025.
La explicación, según denuncian, apunta a un problema administrativo: la falta de autorización de pagos por parte de Espacios Educativos, lo que ha frenado el avance de la construcción.
“Estamos cansados de que nos engañen. Nadie da la cara ni asume la responsabilidad”, expresaron madres y padres, quienes advierten que sus hijos no pueden seguir estudiando en estas condiciones precarias.
Ante este panorama, la comunidad escolar lanzó un llamado directo a la Gobernadora del Estado para que intervenga de manera inmediata y se destrabe el conflicto que mantiene paralizada la obra.
Exigen, principalmente, 2 acciones urgentes: resolver el problema administrativo que impide los pagos y garantizar la conclusión de los 4 salones en el menor tiempo posible.
Mientras tanto, en esta secundaria de Emiliano Zapata, la educación continúa, pero lejos de las condiciones que cualquier estudiante merece. La pregunta sigue en el aire: ¿quién responderá por este abandono?