La Iglesia Católica manifestó su solidaridad con los trabajadores que enfrentan retrasos en el pago de sus salarios, como es el caso de los docentes de la UPAV, y confió en que esa situación pueda resolverse a la brevedad, al recordar que toda persona que ha cumplido con sus obligaciones laborales tiene derecho a recibir de manera oportuna la remuneración por su trabajo.
El vocero de la Diócesis de Orizaba, Helkyn Enríquez Báez, señaló que la doctrina social cristiana reconoce el trabajo como una actividad que dignifica a la persona y establece que el salario justo constituye un derecho que debe respetarse.
Explicó que, además de estar protegido por la legislación laboral, el pago oportuno representa el sustento de miles de familias, pues de él dependen la alimentación, el pago de vivienda, servicios y otros gastos indispensables de la vida cotidiana.
“Como lo dice la doctrina social cristiana, el trabajador tiene derecho a su salario cuando ha realizado la actividad y ha cumplido con sus obligaciones. Tiene derecho a recibir lo que la misma Ley protege y garantiza”, expresó.
Enríquez Báez destacó que la Iglesia se solidariza con quienes atraviesan por este tipo de situaciones, ya que la falta de pago no sólo representa un incumplimiento laboral, sino que repercute directamente en la estabilidad económica y familiar de los afectados.
“Nos solidarizamos con todos los trabajadores, puesto que sabemos que no solamente es un pago; significa el sustento para sus familias, el pago de sus casas y el cubrir los gastos que la vida familiar y profesional conlleva”, comentó.
El sacerdote manifestó su confianza en que las instancias o empleadores correspondientes puedan regularizar cuanto antes los adeudos, evitando que continúe la incertidumbre entre quienes dependen de esos ingresos.
Recordó que incluso las Sagradas Escrituras hacen un llamado a no retener el salario de los trabajadores, por lo que consideró que ese principio mantiene plena vigencia como un compromiso de justicia y respeto a la dignidad humana.