Entre mausoleos del siglo XIX, esculturas funerarias y tumbas que guardan casi dos siglos de historia, el Cementerio Antiguo de Xalapa, conocido como Panteón “5 de Febrero”, se encuentra listo para recibir visitantes durante las festividades de Día de Muertos.
Este recinto no solamente destaca por su arquitectura y antigüedad. Entre sus pasillos descansan los restos de personajes que dejaron huella en la historia política, educativa, cultural y social de Veracruz. Fundado en 1831, durante el gobierno de Sebastián Camacho, fue el primer cementerio civil de Xalapa, creado antes de las Leyes de Reforma, cuando todavía era la Iglesia la que tenía el control de los espacios destinados a la sepultura.
Vicente Espino, historiador de Xalapa, explicó que derivado de las circunstancias de salud que prevalecían por allá de 1830. se vio la necesidad de crear un cementerio y llevarlo al lugar más lejano, “a un punto donde las corrientes de aire no trajeran esos malos humores hacia lo que era la vieja ciudad”.
Entre los personajes que tienen aquí su última morada destaca el general Juan de la Luz Enríquez, exgobernador de Veracruz, cuyo mausoleo es uno de los más representativos del cementerio. También se encuentra Enrique C. Rébsamen, pedagogo suizo que impulsó la educación normalista en México y fue fundador de la Escuela Normal Veracruzana; así como Antonio María de Rivera, fundador del Colegio Preparatorio de Xalapa.
A ellos se suman el poeta y escritor Manuel Maples Arce, precursor del movimiento estridentista; Concepción Quirós, impulsora de la educación para las mujeres; y Sebastián Camacho, quien gobernó Veracruz y promovió la creación del camposanto. El recinto también conserva la memoria de los Mártires del 28 de Agosto, trabajadores asesinados en 1924 durante los conflictos obreros en Xalapa, además de integrantes de reconocidas familias de la región. “La sociedad civil que encontró ahí, un lugar para el descanso, lo mismo protagonistas de la historia, actores fundamentales, ex gobernadores, obreros, panaderos en luchas de los años 20 que ahí reposan sus restos”, puntualizó Vicente Espino.
Uno de los personajes vinculados con este cementerio es San Rafael Guízar y Valencia, quinto obispo de Veracruz, quien fue sepultado en este lugar tras su fallecimiento en 1938. En 1950 sus restos fueron exhumados y, al encontrarse incorruptos, fueron trasladados a la Catedral de Xalapa, donde actualmente reposan, expresó el historiador Ángel Rafael Martínez Alarcón. “Este cementerio municipal es muy interesante porque es la memoria del pasado, ahí vamos ver sepultados a grandes veracruzanos, el primer gobernador, a la familia Sayago a todos los extranjeros que vivían aquí”.
Su valor histórico estuvo incluso en riesgo durante la década de los ochenta, cuando surgieron propuestas para convertir el terreno en parque o zona habitacional. La oposición de habitantes y defensores del patrimonio permitió impulsar su conservación. Finalmente, el 11 de diciembre de 1986, mediante decreto presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación, el Antiguo Cementerio de Xalapa fue declarado Monumento Histórico.
En 1913 comenzó a funcionar el segundo cementerio de la ciudad y en 1950 se habilitó un tercero, por lo que el antiguo camposanto dejó de recibir nuevas inhumaciones y permaneció como testimonio de distintas épocas de la capital veracruzana. Ahora, con trabajos de mantenimiento, limpieza y colocación de ofrendas de cempasúchil, el Panteón 5 de Febrero está listo para recibir a quienes, durante Día de Muertos, además de recordar a sus seres queridos, podrán recorrer un espacio donde la historia de Xalapa permanece entre sus tumbas.