El Parque Nacional Cañón del Río Blanco, tiene una característica muy especial: la resiliencia, es decir que ha tenido la capacidad natural de regenerarse ante las adversidades que lo han afectado, indicaron autoridades de este parque. Sin embargo, se llevan a cabo actividades para cuidarlo.
“Tiene muchas presiones antropogénicas este parque, esto es la realización de acciones por seres humanos que impactan el medio ambiente y los ecosistemas”, refirió Noé Hernández García, director de esta Área Natural Protegida (ANP). Dentro de estas destacan los incendios forestales, tala, cambio de uso de suelo y demás impactos.
“Pero también hay que destacar que tiene una característica muy peculiar que es la resiliencia, pues tiene la capacidad de regenerarse ante los impactos que le suceden”. Agregó que por ello es que se llevan a cabo varias actividades con la finalidad de siempre cuidarlo, aseveró.
Por ello se busca efectuar prevención de incendios forestales, restauración de sitios que fueron quemados y también se realiza educación ambiental. “Trabajamos con escuelas de diferentes grados académicos, se hace monitoreo de biodiversidad porque es importante conservar pero para poder hacerlo debemos de conocer qué tenemos”.
Algunos municipios son vigilados porque son foco rojo en materia de incendios forestales. Y es que ocurren conflagraciones en los pastizales, por ende fáciles de que una pequeña llama pueda crecer rápido.
El Parque Nacional Cañón del Río Blanco se decretó el 22 de marzo de 1938 por el general Lázaro Cárdenas.