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Sección: Estado de Veracruz

Parque ecológico “Adolfo Ruiz Cortines”, refugio de gatos durante décadas, en Veracruz

Suele pasar desapercibida por quienes lo conocen, observan o visitan

Cinthia Zúñiga Veracruz, Ver. 19/03/2017

alcalorpolitico.com

El parque ecológico “Adolfo Ruiz Cortines”, ubicado en la avenida 20 de Noviembre, en la ciudad de Veracruz, es conocido como un refugio para gatos ferales e indigentes que suelen descansar en las bancas de este recinto.

Sin embargo, este lugar guarda décadas de historia que suele pasar desapercibida por quienes lo conocen, observan o visitan por cuatro pesos de cobro para entrar lugar, el cual anteriormente fue camposanto y la casa de los Rojos del Águila de Veracruz.

En el terreno donde ahora se encuentra este parque se asentó “El Canelo”, nombre del segundo panteón de la ciudad de Veracruz y cuya construcción comprendió de 1831 a 1833 con una inversión de 60 mil 617 pesos pagados por el Supremo Gobierno de aquella época, dinero que se obtuvo mediante el cobro de un impuesto que se le aplicó a las mercancías de importación conocido como "Derecho de Ornato".

En 1856, debido al crecimiento de la ciudad, hubo necesidad de ampliar las dimensiones de “El Canelo”, lo que costó 15 mil 500 pesos. Este camposanto también comprendió el terreno donde actualmente está construido el Hospital General de Alta Especialidad de Veracruz.

El lugar sirvió como cementerio de 1833 a 1913 y tuvo sobre la puerta de entrada, cubierta con enverjado de hierro y sobre lápida de mármol una inscripción del poeta veracruzano Manuel Díaz Mirón que decía “¡Postraos, aquí la eternidad empieza… y es polvo aquí, la mundanal grandeza! “y guardó los restos del exgobernador Manuel Gutiérrez Zamora y de cientos de veracruzanos, cuyas lápidas permanecen en el lugar.

Este sitio pasó dos décadas en abandono desde que fue clausurado, y en 1932 las autoridades decidieron convertir este espacio en el Parque Deportivo Veracruzano, realizando exhumaciones y sepultado lapidas que ya estaban cubiertas de maleza y pasto.

El recinto abrió sus puertas en 1937 como parque deportivo y fue el “nido” de los Rojos del Águila de Veracruz de 1937 a 1986, lugar donde este equipo ganó sus primeros títulos en 1937, 1938, 1952,1961 y 1970.

De 1943 hasta 1967, en este lugar también jugó el equipo de los Tiburones Rojos del Veracruz, donde consiguió sus últimas dos estrellas.

Este recinto deportivo contaba con dos canchas, una para béisbol con dimensiones de 330 pies de jardín izquierdo, 400 pies de jardín central y 330 pies de jardín derecho, mientras que la cancha de futbol era de 105 x 70 metros cuadrados y al aforo total era para 12 mil espectadores.

Además de los encuentros deportivos, en el Parque Deportivo Veracruzano los ciudadanos disfrutaron de varios partidos del Juego de estrellas de la Liga Mexicana de Béisbol, peleas de box, partidos de futbol americano, eventos religiosos, corridas de toros, peleas de gallos, conciertos masivos e incluso coronaciones de los Reyes del Carnaval

En los ochenta, con la muerte del magnate veracruzano y el directivo más influyente de la Liga Mexicana de Beisbol en los años 40, Jorge Pasquel Casanueva, el recinto fue nombrado Parque Deportivo Veracruzano "Jorge Pasquel Casanueva", nombre que duró poco pues la ciudadanía veracruzana no estuvo de acuerdo pues consideraron que el magnate no había apoyado en nada a los Rojos del Águila pues fue el dueño de los Azules de Veracruz, equipo que ni siquiera jugó en el puerto ya que su sede estaba en la Ciudad de México.

Tras la partida de los Rojos del Águila, este parque volvió al abandono por parte de las autoridades, quienes en algún momento pensaron demolerlo al no verle utilidad.

No obstante, en 1991 durante la administración del ex alcalde Víctor Gardoqui Zurita, quien en un principio pensaba demolerlo, prefirió convertirlo Parque Ecológico "Adolfo Ruiz Cortines", y aunque transformó gran parte de las antiguas canchas de beisbol y futbol en zonas de recreación y descanso, dejó un pequeño espacio deportivo donde actualmente se realizan prácticas de beisbol infantil y juvenil softboll, rugby, parkour y otras actividades.

Aunque esa determinación no fue aplaudida ni bien recibida por los aficionados veracruzanos quienes consideraron que la demolición del primer estado de las Águilas y de los Tiburones del Veracruz representaría el final de estas justas deportivas en la ciudad, la situación cambió cuando cada equipo ocupó su lugar en el estadio “Beto” Ávila y Luis “Pirata” de la Fuente, respectivamente.

Desde entonces, la parte interna de este parque sirve como espacio deportivo para niños y jóvenes, lugar de descanso para ciudadanos que deseen pasar entre sus angostos caminos y santuario para decenas de gatos que se pasean libremente dentro y fuera de lugar.

También es un lugar socorrido por fotógrafos para realizar sesiones fotográficas y de video a modelos, e incluso es escenario de recorridos turísticos realizados una vez al año por un grupo llamado “Trotacalles” quien relata y revive leyendas de Veracruz durante las caminatas por parques y panteones que tiene la ciudad.

Este parque también es el único “Punto verde” de la ciudad de Veracruz, es decir, a este lugar la población puede traer basura electrónica, llantas y árboles secos durante todo el año para que sean reciclados; también se realizan campañas de esterilización para perros y gatos.

En este lugar también han ocurrido acontecimientos singulares, aunque su nombre es “Parque Ecológico”, es conocido por la juventud veracruzana como “Faje Económico”, pues con un acceso que cuesta cuatro pesos, muchos estudiantes e incluso adultos han entrado a este lugar para mostrar cariño a sus parejas con efusivos abrazos y besos que tienden a subir de tono, pese a la presencia de gatos y mosquitos, lo que ha generado que los empleados del parque llamen la atención de los visitantes y les pidan abandonen el parque.

En su exterior, el parque cuenta con bancas rodeadas por árboles y vegetación donde suelen descansar transeúntes cansados de caminar quienes disfrutan de la sombra natural o degustan alimentos de los puestos ambulantes colocados en sus alrededores, aunque también hay presencia permanente vagabundos que habitan en la zona.

De igual manera, es usual observar a jóvenes practicando un deporte francés conocido como “Parkour” pues la parte externa del parque tiene colinas de cemento y mosaico que permiten a los practicantes entrenar esta disciplina entre brincos y desplazamientos.

Aunque el parque ecológico cuenta con una enorme fuente en la entrada, esta no funciona debido a la falta de mantenimiento por parte de las autoridades.

Pese a la historia de este lugar y a lo reconocido de este parque en la actualidad debido a la abundancia de felinos que son alimentados por quienes caminan en el lugar o por asociaciones civiles encargadas de ayudar a animales desamparados, el recinto suele tener poca afluencia por parte de los ciudadanos y presenta signos de abandono en su interior, con bancas y botes de basura rotos y aunque hay trabajadores de forma permanente quienes mantienen limpio el lugar, el “Parque Ecológico Adolfo Ruiz Cortínes” necesita ayuda urgente por parte de las autoridades municipales.
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