Aunque el incremento en el precio de combustibles y productos no ha impactado directamente al Banco de Alimentos de las Altas Montañas, el aumento al salario mínimo sí ha comenzado a reflejarse en sus gastos operativos, mientras que la reducción en donaciones de alimentos empieza a generar un panorama de incertidumbre para la organización.
Rodolfo Cordera Perdomo, secretario del consejo de administración del organismo, explicó que cerca del 95 por ciento de los alimentos que distribuyen son donados, por lo que el encarecimiento de productos básicos no repercute en el costo de las despensas que entregan a las familias beneficiarias.
Sin embargo, detalló que el incremento del 13 por ciento al salario mínimo sí representa un mayor egreso para la institución, además de que algunas tiendas han reducido ligeramente sus donaciones debido a que adquieren menos mercancía para su venta, lo que deja menos excedentes para donar.
Actualmente el Banco de Alimentos atiende a alrededor de 2 mil 350 familias, cifra superior a las 2 mil 198 registradas al inicio del año, mediante despensas cuyo valor comercial ronda los 850 pesos, pero que las familias obtienen mediante una cuota de recuperación de entre 85 y 95 pesos.
Cordera Perdomo señaló que la organización mantiene presencia en 14 municipios de la región de las Altas Montañas, y aunque por ahora la operación se mantiene estable, advirtió que si la disminución en donaciones continúa o los costos siguen incrementando, el impacto podría reflejarse en los próximos días.