El uso de la inteligencia artificial (IA) en las industrias creativas debe contar con reglas que protejan los derechos de los artistas, eviten el aprovechamiento de sus obras sin autorización y prevengan el desplazamiento masivo de trabajadores, manifestó Luis Téllez, animador que participó en la película “Pinocho”, de Guillermo del Toro.
Durante una entrevista en Orizaba, el cineasta señaló que esta tecnología ofrece posibilidades importantes para distintas actividades humanas, incluidos los campos científico y médico; sin embargo, advirtió que su aplicación en el arte requiere especial atención por las implicaciones que tiene para quienes desarrollan ideas, personajes, voces y estilos propios.
Explicó que uno de los riesgos consiste en que las herramientas tecnológicas puedan utilizar creaciones de otras personas sin su consentimiento, mientras los beneficios económicos quedan en manos de quienes desarrollan o comercializan esos sistemas.
Por ello, consideró necesario establecer mecanismos que garanticen el reconocimiento del trabajo creativo y, cuando corresponda, una compensación para sus autores.
“Yo no soy
hater de la inteligencia artificial”, aclaró, al explicar que su postura no consiste en rechazar los avances tecnológicos, sino en procurar que su utilización se realice de manera responsable.
Téllez también recordó que la reproducción o utilización de voces representa un tema sensible, pues el trabajo de los actores de doblaje puede verse afectado cuando se emplean recursos tecnológicos sin las debidas autorizaciones.
A su juicio, la discusión debe centrarse en garantizar que las personas conserven sus derechos sobre aquello que crean y que el desarrollo tecnológico no se convierta en un mecanismo para apropiarse del trabajo ajeno.
El entrevistado comparó la inteligencia artificial con un arma de doble filo, pues considera que puede producir beneficios importantes, pero también consecuencias negativas cuando se utiliza sin controles.
Ante este panorama, planteó la necesidad de encontrar un equilibrio que permita aprovechar sus ventajas sin dejar desprotegidos a los profesionales de las industrias culturales y artísticas.