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Sección: Estado de Veracruz

Libertas

Pobreza laboral en Veracruz

Jos Manuel Velasco Toro 22/06/2023

alcalorpolitico.com

La pobreza es multidimensional. ¿Por qué? Porque la condición de precariedad material que le identifica, es decir, el escaso recurso monetario que permite satisfacer las necesidades fundamentales (alimentación, vivienda, servicios públicos, vestido, educación, salud), pero también porque remite a la precariedad intelectual que se deriva de la condición de bajo perfil educativo, consecuencia de la escasez de ingreso monetario que bloquea el acceso a la educación.

A ello se suma otra condición relacionada que define la condición de penuria: la pobreza laboral. Esta situación ocurre cuando el ingreso laboral es inferior al valor monetario de la canasta alimentaria, lo que, obviamente, repercute directamente en el deterioro social debilitando el tejido de la sociedad.

Para medir el estado de pobreza se toma el umbral básico de ingreso permisible para la subsistencia con dignidad, pero cuando el ingreso de las personas está por debajo de ese mínimo, entonces se encuentran en un estado de pobreza que no permite acceder a la adquisición de alimentos que garanticen el consumo de calorías y proteínas para alimentar a una persona, mucho menos a una familia. Situación derivada de la pobreza laboral que, señala Amartya Sen, afecta la autoestima entretejida en la pobreza intelectual.



El pasado 19 de junio de 2023, el Observatorio de Finanzas Públicas y Desarrollo Regional de la Facultad de Economía de la Universidad Veracruzana, publicó un conjunto de datos que son impactantes (www.uv.mx/ofp), pues reflejan el estado de pobreza laboral en Veracruz, comparativamente con el resto de las entidades federativas.

Tres son las gráficas que, por sí solas, hablan de su evolución entre los años 2012 y 2022. En 2012, la pobreza laboral en Veracruz fue del 47.6% que, comparada con el año 2022 es inferior, pues en éste alcanzó el 52.3%. Sin embargo, cabe decir, es una cifra menor comparada con los años de pandemia (2020 y 2021) donde alcanzó rangos de 54.4% y 53.8%, respectivamente. Estos datos de la realidad son preocupantes, sobre todo si se cruzan con la información que proporciona el INEGI relacionada con episodios y tipo de delito en el 2021.

En su informe se reporta que la mayor incidencia de delitos refiere a fraude, extorsión, robo o asalto, robo a casa habitación, lesiones y otros delitos que, obviamente, están relacionados con la pobreza multidimensional, es decir, material e intelectual. El orden fue de casi veinte mil delitos por cada cien mil habitantes en 2021, aclarando que dicha cifra refiere a delitos denunciados, pues muchas víctimas no lo manifiestan, calculándose que el 91% de los delitos no son denunciados por considerar que es “pérdida de tiempo” y porque existe “desconfianza de las autoridades por corrupción” (INEGI, Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre la Seguridad Pública -ENPIVE- 2022. Principales Resultados, Veracruz de Ignacio de la Llave).



La segunda gráfica que nos presenta el Observatorio no es nada halagüeña. Ella muestra que Veracruz ocupó, en 2022, el lugar número 29 a nivel nacional con el 52.3% en pobreza laboral por debajo de Oaxaca (60.9%), Guerrero (64.1%) y Chiapas (67.6%). Y lo más grave, entre 2021 y 2022, Veracruz fue la entidad federativa con mayor aumento de pobreza laboral, incluso por arriba de las entidades de Oaxaca y Guerrero, pues aumentó en 4.69%, frente a entidades como San Luis Potosí, Chihuahua, Coahuila, Yucatán donde la pobreza laboral disminuyó -12.70, -11.47, -7.25, -6.80 puntos porcentuales, respectivamente, entre otras veinte entidades.

Veracruz ocupa el primer lugar en incremento de pobreza laboral pues aumentó en un rango porcentual de 4.69%, acompañado por Morelos (4.57%), Campeche (3.42%), Ciudad de México (3.27%), Colima (1.38%) y Oaxaca (0.14%), consecuencia de la carencia de políticas públicas que incentiven inversiones, creación de fuentes de trabajo fijas, seguridad y educación, además de la existencia de empleos mal remunerados e inestables.

Ahí están datos reales y verificables, no es demagogia ni desviación de la verdad bajo consignas, manipulación de los hechos o acusaciones a terceros. No, la realidad siempre es, y será, reveladora de la verdad, lo que en el contexto de la Historia muestra los acontecimientos narrando el ambiente de lo acontecido.



Tratar de ocultar la realidad que brota por todos lados mostrándonos la pobreza existente en cada rincón del estado, la precariedad de los empleos que se ofrecen, el desempleo entre los jóvenes y violencia por doquier es querer ocultar el Sol con un dedo. Esa consigna de Maquiavelo que tanto gusta a los políticos y gobernantes imitar y que dice: “Yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil de reconocerla”, no sólo es una conducta carente de principios éticos y valores morales contrarios a toda civilidad, sino una actitud retrógrada propia del espíritu autócrata y autoritario, contraria a la democracia donde debe privar la fluidez de la información para garantizar transparencia y veracidad en toda política pública y acto de gobierno.

Cuando el poder político se basa en la mentira, tarde o temprano es puesto en la balanza de la verdad porque, nos dice Ramón Flecha, lo que las personas queremos, lo que quiere la ciudadanía, es contar la verdad y señalar las mentiras por el bien de la democracia y del futuro de las generaciones por venir.